En mi anterior entrada, de la cual ésta es estricta continuación, me he explayado con ustedes en un luengo excursus sobre la bobaliconería hispana y sus consecuencias.
El mensaje básico que yo les quise transmitir allí es que, aunque sea ese un tema que invite a la hilaridad, se trata de una cuestión muy seria pues ha hecho que el español haya sido despeñado desde las alturas hacia la más opaca oclusión mental precisamente por quienes debieran haber servido de iluminación y guía.
De modo y manera que hoy día en nuestro país no hay apenas ya nadie en la calle –y nadie en absoluto con voz pública1– que se dé cuenta de las cosas de España.
Y mucho menos nadie con peso público que tenga lo que la famosa zarzuela dice que hay que tener para oponerse a esos que perrunamente han hecho seguidismo durante décadas de ese ectoplásmático zarzal acúmulo de pautas y actitudes en el que han sumido al país y al que, por toda identificación, denominan con la enigmática e inelegante perífrasis como de «procedente de los países de nuestro entorno».
Pero no se alarmen, amigos, se trata más bien de un brote más del sempiterno problema hispano de no terminar de caer del guindo o, en este caso, de no quitarse las legañas de una siesta europeísta que ya dura mucho y eso –espero– se quita espabilándoles y desasnándoles.
Gracias a Dios que están ahí unos cuantos hermanos hispanoamericanos que vienen periódicamente desde hace unos años a poner muchos puntos sobre las íes que aquí, en España, se han olvidado. Les seguiremos la pista e informaremos.
Por nuestra parte, veamos ahora, una vez realizado el análisis y tal y como les prometí en la entrada anterior, algunos ejemplos concretos de esta deriva hacia la inconsciencia, al no darse cuenta, la no-inteligencia o, lo que no cabe sino calificar de bobaliconería en el que se ha embarcado España para que sirvan de mofa y befa del paisanaje allá donde aún perviva la tenue llama de pundonor patrio.
La abradacadabrante decisión de decretar en la Comunidad de Madrid ¡tres días! de duelo con banderas a media asta en todos los edificios oficiales
La estúpida redacción del comunicado en el que la Presidenta de la Comunidad de Madrid obsequia a la difunta monarca con el más improcedente panegírico, como si se tratara de la entradilla por el que le concede el Premio Nobel, es absolutamente ridículo y demuestra que esta señora no sabe quién es, dónde está ni a quién representa.
A esta señora, no obstante, en su momento, le dediqué una entrada de gran elogio como aún recalco más abajo; elogio que no queda invalidado por la presente actuación. Pero las cosas son como son y lo que acaba de hacer no puede sino calificarse de auténtica patochada.
He aquí el texto:
Porque este texto está escrito desde una atalaya estratosférica, sin asiento en nada real:
- ¿A santo de qué esta señora nos cuenta esta milonga?
- ¿Quién es ella para dar y poner méritos o deméritos aquí y allá?
- ¿Es que acaso tiene transferida las competencias de política exterior del Reino de España?
- Usted es una gestora, señora mía, puesta ahí para solucionar los problemas prácticos del territorio, como en su día el pueblo le reconoció con su afecto y como yo mismo me hice eco de tal reconocimiento.
- Pero usted no está ahí para dar premios internacionales ni para juzgar esto o lo otro de aquí, allá y acullá, porque eso le desborda sus competencias y porque además, claramente, usted no tiene criterio histórico, político ni diplomático para llevar a cabo tal misión. Así que, zapatero a tus zapatos, y no vuelva a meter la pata otra vez.
- Si usted considera que debe una atención a los residentes o visitantes ingleses a Madrid, un escueto, cordial y correcto comunicado de condolencia habría sido lo apropiado.
- Y si se le olvida o no le pete no pasa nada porque usted no tiene ningún deber de corresponder carantoñas a Inglaterra, ya que Inglaterra jamás ha tenido ni el más mínimo gesto de afirmación o apoyo desinteresado a España o a los españoles; al contrario, ha depredado, abusado y distorsionado la historia de España para construir su propio mito nacional. Y si usted desconoce esto, infórmese y caiga ya del guindo de una vez.
Ah, y hablando de política exterior, usted, señora, con esta superflua e improcedente acción ha cometido un auténtico desaguisado diplomático porque por hacer una gracia ha colocado una bandera contrahecha –non approved– del Reino Unido.
Ha colocado una Union Jack de «Todo a Cien» identificada como «Superrratón» (la última de la primera fila empezando por la izquierda en la foto adjunta), que es una bandera inaceptable igual que lo es la primera de la segunda fila.
¡Ay madre qué cagada!
O sea, que se ha pasado de lista tres pueblos. No le quepa duda de que algún tabloide inglés recogerá la cagada y se descojonará de ella, de usted y de todos los madrileños, porque una cosa es clara y es que estas muestras de genuflexión frente a los hijos de la Gran Bretaña, lejos de servir para congraciarse con ellos, lo que hacen es provocar su desprecio.
La periodista del rictus del olor a mierda, otra que tal
Algo análogo cabe decir del tratamiento que se le ha dado a la noticia de la muerte de Isabel II en el programa informativo de la mañana de Antena 3, que dirige y presenta una periodista que, por no refrenar el endémico prurito de ponerse morritos de hotentote que aqueja a las rubias de bote, se le ha quedado un rictus permanente como si estuviera oliendo a mierda todo el tiempo.
¡La reina eterna, titula, y mantiene la frase días y días, con su persona embutida en negro riguroso como si se le hubiera muerto el gato!

Esta señora que parece que esté siempre oliendo mal tiene la desfachatez de atribuirle «eternidad» a la reina recién fallecida. ¿Eternidad? ¿En qué sentido? ¿En fama, en logros políticos, en reinado longevo? Entonces, ¿en qué lugar quedan Isabel la Católica y Catalina la Grande? ¿Y no sabe esta señora que el reinado más longevo de la historia corresponde a Luis XIV? Por cierto, el que más papeletas tenía para haber sido el monarca más longevo de la historia fue nuestro Alfonso XIII ya que su reinado se inició el mismo día en que nació. Si no fuera porque salió corriendo de palacio sin despedirse ni dar explicaciones, como una rata por las alcantarillas de Madrid, dejando el trono vacío y el camino expedito para la proclamación de la Segunda República, tal vez hubiera llevado una vida sosegada y ordenada que le hubiera propiciado una larga vida y una muerte en familia en su cama del palacio madrileño, rodeado de fieles y amigos, tras haber cumplido con su deber y no en la fría habitación de un hotel de Roma a causa de un pipiritaje al corazón.
La prensa, los políticos y la opinión pública –o sea, el país entero– se ha ido progresivamente idiotizando más y más desde la visita oficial de la reina inglesa a Gibraltar en 1954
En los últimos tres cuartos de siglo, la deriva hacia posiciones progresivamente más indignas frente al colonialismo cultural anglo es más que evidente a pesar del impecable punto de partida con el que los españoles de 1954 supieron hacer frente al sutil recochineo inglés de las visititas reales y principescas.
Verán hasta qué punto eso es así.
Las visitas reales inglesas a Gibraltar, una forma de molestar marcando el territorio
La Reina y el Príncipe Felipe en una visita a Gibraltar, 10 de mayo de 1954.

Difícilmente se podría concebir una nota de prensa más correcta y apropiada, a la par que digna y diplomática pero al mismo tiempo justamente desdeñosa de la visita real, dando noticia de ella a toro pasado y reseñando que la población española se abstuvo de entrar a «la plaza» que es la expresión que usa el redactor para referirse a Gibraltar. Pues sí, señoras y señores, así escribían los periodistas españoles en 1954. Tomen nota, por favor, los nuevos periodistas, los jóvenes, digo, los que aún no han terminado la carrera porque a los otros –los que pululan actualmente por platós y redacciones– les doy ya por irredimibles. Nótese que la nota de prensa se publicó sin foto y en una esquina en el ABC de la edición andaluza. La foto del coche es una adición mía y el sello también para evidenciar la mala baba inglesa al perpetuar filatélicamente el trivial hecho de una escala técnica del yate real. (La foto se amplía haciendo presión dos veces sobre ella con el ratón).

Paralelamente las manifestaciones de reivindicación de Gibraltar se prodigaron por aquella época, como esta que vemos en la foto.
En 1981 Carlos y Diana de Gales anunciaron que visitarían Gibraltar en su primera parada del viaje de novios, lo que provocó que los reyes de España no asistieran a su boda

En aquellos años hasta El País titulaba con cierto decoro nacional. Claro, aún faltaba un año para que entraran los «socialistos», acuérdense, aquella pareja de trileros de la calle Sierpes de Sevilla llamados González y Guerra más el hermano cafeinómano de éste último, que no se olvide. (Para el que desconozca el hecho, Juan Guerra, hermano de Alfonso Guerra, segundo de abordo del PSOE, fue juzgado y condenado por tráfico de influencias ya que había pasado años atendiendo en su oficina entre café y café a todo el que, tras previo pago, necesitaba alguna «gestión» del gobierno en el su hermano era vicepresidente).
En 1988 Isabel II estuvo en España, la única vez que un monarca inglés ha pisado suelo español en visita oficial
La Reina de Inglaterra en la primera visita oficial de un monarca de dicho reino a España en octubre de 1988.

Desafío a cualquiera de ustedes a que encuentre una foto, una única y sola foto a lo largo de todo su largo reinado, donde Isabel II de Inglaterra se muestre más feliz y distendida en una visita de estado que en estas fotos de su viaje a España que aquí acompaño. La nota del ABC de la época es, de nuevo, estrictamente veraz y apropiada pues las relaciones entre ambas casas reales eran inmejorables en aquella época, a lo que sin duda debió de contribuir –y no en menor medida– el despliegue de artes de seducción de que el rey Juan Carlos hace gala en esta cena de estado para agasajar a su invitada. Por no decir nada de las de más abajo en un acto en el Alcázar de Sevilla.

Encuentro que hay que ir siempre a las fuentes históricas y estas fotos ciertamente lo son. Muestran cómo el ahora defenestrado y expulsado de su casa rey emérito –literalmente pues el hombre vivía en la Zarzuela desde los años sesenta y ya no se le deja entrar–, por muy bribón que fuera, y por muy grande que el pecado de matar elefantes se considere hoy día, era un consumado anfitrión e impecable embajador de España que da cien mil vueltas al considerablemente más limitado sucesor en el cargo que le ha dejado en la calle. Insisto: no creo que haya habido nadie más hábil para lograr que esta envarada reina inglesa, con el pisto que se dan los ingleses, las distancias que ponen y las tiranteces que crea su diplomacia, se haya acomodado a comer más dócilmente de la palma de la mano de nadie sino con el rey de España en aquel primer viaje de un monarca inglés a nuestro país.

El día que la reina pasó en Sevilla en aquel viaje visitando la catedral y el Alcázar fue, según se dijo por la televisión inglesa en aquellos años, el día en el que la reina más impresionada se había quedado en una vista a lo largo de su ya extenso currículum viajero como jefe de estado. La glosa de la radio que yo oí era prueba fiel del estupor de los comentaristas, que se maravillaban de este hecho mientras describían vistas de la Puerta del León, la Giralda, el Palacio Arzobispal, la farola y otros detalles de la Plaza de la Virgen de los Reyes.

El entorno de esta plaza es ciertamente deslumbrante y a mi, a diferencia de los comentaristas ingleses, no me extraña en absoluto que la reina estuviera deslumbrada porque a buen seguro que tenía mucha mayor formación y sensibilidad para darse cuenta de lo que veía que los plumillas. Veamos; en Inglaterra, por mucho que se esfuercen en buscar, no existe nada ni remotamente parecido a una plaza que contenga un palacio medieval, una iglesia gótica, un campanario renacentista y una exquisita fachada, perfectamente equilibrada y elegante, entre renacentista y barroca. La mayor parte de estos estilos no llegaron a Inglaterra sino muy tardiamente de muy zozobrante modo o en plan pastiche.
La prensa inglesa –lívida de envidia como la madrastra de Blancanieves– todavía décadas después, hizo todo lo posible por hacer ascos a aquel exitoso viaje, indiscutible triunfo de la diplomacia española y mérito particular de don Juan Carlos, en el que la monarca estuvo tan feliz y a sus anchas ella sola sin marido (todo hay que decirlo)2
Lo que sigue les dará a ustedes una muestra de esa especial variedad de envidia podrida que los ingleses vienen destilando sólo para España por lo menos desde aquellos tiempos en que nuestro Felipe II, cuando aún no era rey de España (a dos años de suceder a su padre en 1556), tomó posesión de su posición en Inglaterra como rey consorte de María I Tudor.
Y es que en aquella ocasión tuvo que desplazarse a aquel país para conocer a su esposa y consumar el matrimonio que se había llevado a cabo por poderes un poco antes.
Pues bien, el que pasara a la historia como rey prudente –y teniendo en cuenta la maledicencia levantada por las tensiones que se habían dado entre ambos países con motivo del divorcio de su tía Catalina de Aragón con Enrique VIII– en aquel viaje tuvo la precaución de llevar consigo a todos los lugares que visitaba varios cofres de dinero contante y sonante para repartir a diestro y siniestro a todos los lacayos, cortesanos y petimetres con los que se encontraba.
Quiso así dejar claro, de la manera más pública y contundente posible, que él no había accedido a su posición para sacar provecho personal alguno de ella. (¿No me digan que no reconocen ya en esa actitud tan temprana algo «típicamente español»?).
En efecto, aquí no cabe confusión con la bobaliconería, no. Aquí lo que se da es una muestra de la histórica envidia que Inglaterra siente por España, que es pura ponzoña, y que indefectiblemente ataca a los ingleses cuando comprueban, como dice María Zambrano3, que lo español a veces resplandece más aún –que ya es decir– que el propio sol patrio, del que son tan adeptos los ingleses.
Verán.
En un artículo compuesto en 2016 con motivo del 90 cumpleaños de la reina inglesa, una publicación dirigida a los ingleses residentes en España de cuyo nombre cervantinamente no me quiero acordar, hizo acopio de material gráfico de aquel viaje de 1988 y se propuso especular sobre lo que más y lo que menos le habría gustado a la reina de Inglaterra en aquel viaje.
Veamos.
Se lo pongo en inglés para que no se pierdan ripio y luego les revelo sus «hallazgos» en español en el pie de las fotos:
- LOATHE:
- They just can’t get her name right
- Despite many years on the throne, Her Majesty would not be impressed by the fact that the entire Spanish nation fails to know her name. Like all British royals, she is called by the Spanish version of her name and referred to as La Reina Isabel.
- They just can’t get her name right

Esta es la más absurda de las posibles cosas que la reina inglesa podía haber detestado de España. ¿Que no le llaman por su nombre en inglés sino por el equivalente en español? ¡Vaya tontería! No obstante, la foto que adjuntan –tomada de alguna publicación española, supongo–, es interesante porque muestra que aún en fecha tan próxima a nosotros como 2016 la prensa española todavía daba una visión moderadamente crítica de la reina, muy alejada de la empalagosa beatería anglófila que hemos tenido que tragar estos últimos días.
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- Outranked by a Spaniard
- Duchess, marchioness, countess, grand duchess… before her death in 2014, Spain’s Duchess of Alba, the frizzy-haired darling of the gossip columns, was the most titled woman in the world.
- There’s a popular myth in Spain that the Duchess of Alba was so important that even the Queen of England had to curtsey before her. Unfortunately, it has no basis in truth – despite holding many more titles than the British monarch, the Duchess still had to curtsey when they met.

Esta es una de las más ponzoñosas y sibilinas, auténticamente inglesa, perla de envidiosa maldad. Resulta que para esta publicación a la reina no le habría gustado que una aristócrata española (la duquesa de Alba a la que se refieren como «damisela de pelo ensortijado favorita del papel cuché») tuviera muchos más títulos que ella y que por eso los españoles se habrían hecho a la idea de que la duquesa no se inclinaría ante ella pero recalca que, pese a todo, la duquesa «tuvo» –»had to»– que inclinar la rodilla ante la soberana y para ello adjuntan la foto del momento exacto. Sin comentarios.
- They made her the dubious honour of consigning her effigy for Christmas decorations
- The Queen of England might not be amused to learn that she has been immortalized as one of Catalonia’s favourite and most unusual Christmas decorations, a caganer – or crapper – a little statue of a person defecating that pops up in the background of many nativity scenes.
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Aquí trajeron a colación –ellos, sus súbditos, que conste, no yo– el hecho de que en Cataluña se hiciera un «caganer» con la efigie de la reina dando a entender que, de haberlo sabido, se habría sentido molesta y ofendida que es el sentido de «would not have been amused» . Bueno, ya saben, lo del caganer, para quien me lea desde el extranjero y no lo sepa, es una figurilla de terracota que se pone en los belenes junto a las de los pastores y aldeanos para regocijo general y de los niños en particular que es para quien se pone ese tipo de belenes. En aquellos años los caganers estaban muy de moda. Se hicieron de todo el mundo, incluidos papas y reyes pero sobretodo de los personajes más populares y siempre con tratamiento benévolo y jocoso que los mismos interesados sabían apreciar. Dar a entender que es de algún modo ofensivo es una clara manipulación periodística que sólo habría tenido pábulo en alguien muy soberbio y pagado de sí mismo. A propósito, me pregunto si la tradición ha decaído en estos tiempos tan serios que corren por aquellas tierras. Tal vez algún lector de allí me pueda decir si en Cataluña aún se hacen y si se han hecho recientemente de los grandes prebostes nacionalistas como Pujol y Puigdemont o de la ínclita alcaldesa de Barcelona (o tal vez si se han hecho y su autor ha resultado defenestrado, escrachado o –quién sabe– fusilado al amanecer).
- Outranked by a Spaniard
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- The Gibraltar issue
- The issue of Gibraltar, the tiny British Overseas Territory bordering southern Spain, has been raging throughout the Queen’s reign, with both Britain and Spain claiming sovereignty of the territory.
- In 1967 Gibraltarians voted overwhelmingly to remain under British sovereignty which led dictator Francisco Franco to completely close the border between Gibraltar and Spain and sever all communication links. The border was partially reopened in 1982 and fully opened in 1985 just before Spain joined the European community and Queen Elizabeth made her first state visit to Spain.
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Por supuesto, tenían que tocar el tema de Gibraltar. Y el tratamiento es, por supuesto, como de un loco o caprichoso que está emperrado en algo de manera obsesiva y absurda. No haré grandes comentarios pero sí cubriré los principales hechos que llevaron al cierre de la «verja» que no de la frontera ni la aduana por parte del gobierno de Franco. Para que ustedes mismos juzguen si fue o no razonable.
- Situación jurídica de Gibraltar
- Copio de El Español Digital información jurídica que hoy día no suele prodigarse ya que nadie en el ámbito público español –y cuando digo nadie es NADIE, a excepción de VOX y de una sola persona a título individual (Pío Moa)– pide de manera verdaderamente activa e insistente que se resuelva la situación de Gibraltar:
- Desde 1963, Gibraltar fue incluida en la lista de territorios a descolonizar, dentro del ámbito de actuación del Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la Concesión de Independencia a los Países y Pueblos Coloniales, el comité de los 24.
- La Asamblea General de la ONU aprobó una serie de resoluciones que supusieron la base jurídica de las reclamaciones españolas sobre Gibraltar gracias a la labor del ministro de Exteriores Fernando María Castiella y Maíz:
- La Resolución 2070 (XX) de 16 de diciembre de 1965
- La Resolución 2231 (XXI) de 20 de diciembre de 1966
- La Resolución 2353 (XXII) de 19 de diciembre de 1967.- Esta es quizás la más importante porque establece en ella que «toda situación colonial que destruye parcial o totalmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y en especial con el párrafo 6 de la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General».
- La Resolución 2429 (XXIII) de 18 de diciembre de 1968.– En esta Resolución se solicita que se ponga término a la situación colonial antes del 1 de octubre de 1969.
- En resumen, estas resoluciones consagran el cuerpo jurídico que sustenta la reivindicación española sobre Gibraltar: es una colonia.
- La situación colonial de Gibraltar destruye la unidad nacional y la integridad territorial de España y es incompatible con la Resolución 1514 (XV), párrafo 6, de 1960, sobre descolonización:
- «Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas».
- En el caso de Gibraltar, la ONU no ha reconocido el derecho a la autodeterminación.
- La cuestión de Gibraltar debe ser resuelta mediante negociaciones bilaterales entre España y el Reino Unido, recomendadas por la ONU ininterrumpidamente desde 1965 en las sucesivas resoluciones.

Foto de la Verja desde el lado inglés tomada en 1977. Estuvo cerrada desde el 8 de junio de 1969 hasta el 14 de diciembre de 1982. ¿El motivo del cierre? Los repetidos incumplimientos de descolonización que la ONU estuvo emitiendo durante años tal y como se detalla en el texto principal. Si se hubiese mantenido el cierre a buen seguro la situación a estas alturas estaría resuelta satisfactoriamente para España. Pero el PSOE, con intención que no cabe sino suponer de abyecta complicidad en los turbios designios del corrupto gobierno de la Roca, permitió que se abriera nada más llegar al poder para dejar florecer un emporio de ilegalidades que van desde la captación de capitales producto de la corrupción financiera hasta el contrabando de drogas, pasando por el juego y el tabaco. Las consecuencias han sido fatales para el entorno y para los auténticos vecinos de Gibraltar que viven en San Roque desde el siglo XVIII esperando retornar a su pueblo en algún momento pues les ha sumido en una dinámica espiral de dependencia económica e indigna ilegalidad al verse obligadas muchas familias a tener que recurrir para sobrevivir al menudeo del contrabando de tabaco que allí se realiza. Echar a esa caterva de gentuza de nuestro territorio debería ser prioridad absoluta de todo partido político español mínimamente digno.
- The Gibraltar issue
Pasamos ahora a hacer revisión de las cosas que supuestamente sí le gustaron a la reina inglesa en aquel viaje a España en 1988.
- LOVE:
- The visit to Seville in October 20th, 1988
- Greeting the British community living in Andalusia. Queen Elizabeth II with King Juan Carlos I of Spain in Seville during an official tour of Spain met a number of greeting subjects of her majesty.
- The visit to Seville in October 20th, 1988
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-
- The Queen With The King And Queen Of Spain Watching A Flamenco Dance Display At The Alcazar Palace During An Official Tour Of Spain.
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Nótese que la ignorancia unida a la vagancia para documentar las cosas no es privativa de los periodistas españoles actuales. También afecta en grado agudo a los ingleses como muestra la explicación que dan sobre esta foto donde llaman «baile flamenco» a esta deliciosa actuación de danzas regionales en el magnífico Patio de las Doncellas del Alcázar de Sevilla, especialmente acondicionado para la ocasión pues se ha colocado un entarimado sobre los estanques y surtidores.
-
En fin, creo que sólo me queda terminar esta entrada sobre la bobaliconería que aqueja España con el matemático QED o quod erat demonstrandum (‘lo que se quería demostrar’), ¿no les parece?
Pues eso, tristemente,
QED.
- El escritor e historiador Pío Moa es, probablemente, la única honrosísima pero solitaria excepción ya que todos los demás se quedan –en mi opinión– a mitad de camino en su visión de España. Sobre él ya tengo pensado cómo presentárselo a ustedes; es una cuestión de tiempo que lo haga. ↵
- Hay numerosos indicios de infidelidades muy tempranas por parte del Príncipe de Edinburgo a su mujer, así como numerosos testimonios del trato adusto, riguroso y malhumorado que dispensaba a la reina y a sus hijos en privado, especialmente al ahora rey Carlos a quien hostigaba constantemente de niño por supuesta falta de arrojo y hombría. ↵
- No caigan ustedes en la trampa de la manipulación que la izquierda hizo con esta magnífica filósofa discípula de Ortega y Gasset engatusándola cuando ya estaba muy mayor y pre-senil para venir a España desde Roma a soltar pestes de Franco y del país. Lean ustedes su obra y comprobarán que en todo momento tiene dos preocupaciones principales: Dios y España. ↵


Daniel R. Cardoso
Excelente aportación.
Sobre los caganers, aquí tiene los de los tres antedichos: en la página web caganers.com los tiene.
Como el pescado se pudre por la cabeza, los países también. Ya gritaba angustiado el Conde Duque Olivares: «No hay cabezas, no hay cabezas» y Jovellanos en sus últimas palabras: «España, nación sin cabeza, pobre de mi».
El gran mérito de los trabajos de Elvira Roca Barea fue centrarse por primera vez en el papel de nuestras élites, incluidas sobre todo las intelectuales, en el centro del debate sobre las desgracias de nuestra historia y su responsabilidad aunque falla gravemente por desdeñar la teoría y la filosofía en sus trabajos. Corrupción de la mente que ha infectado e infecta de manera grave a la academia y la clase llamada culta y que muchos hemos sufrido en nuestras carnes.
Todavía recuerdo como se motejaba de derechas a Claudio Sánchez Albornoz cuando fue presidente de la II República en el exilio, se le echaban en cara tesis históricas que fue el primero en rebatir o se llamaba centralista y castellanocéntrico a Menéndez Pidal cuando fue uno de los principales firmantes del manifiesto a favor de la lengua catalana… y para qué hablar de Menéndez Pelayo, Bueno, Juderías, J. Marías, Costa o el Siglo de Oro.
Aquí ya no hablamos de ignorancia o bobaliconería con el extranjero, que mucha hay, a carretadas, sino de pura manipulación y traición tanto a la verdad como a la patria.
La Leyenda Negra, que muchos historiadores e inteligencias niegan bien regados por universidades y entes extranjeros mientras la difunden, ayuda a este fenómeno y lo justifican ¿Quién no querría ser ciudadano de un país glorioso frente al de la escoria, criminal o infernal? Hasta se ven como héroes como los afrancesados, liberales, comunistas, globalistas… ¿Quién quiere investigar su pasado criminal o decadente?
Así tenemos periodos desconocidos de nuestra historia como denunciaba Ortega y Gasset o peor caricaturas falsas como el reinado de Carlos II durante el cual se produjo el milagro de la supervivencia del imperio y las bases de la reconstrucción del sg. XVIII, otro siglo desconocido sobre todo el reinado de Fernando VI. ¿Qué decir de la Edad Media? Tenemos reinados desconocidos y sin biografía de reyes importantísimos como Alfonso II o Alfonso XI y de historia comparada mejor no hablar cuando nuestra nación fue de las primeras en estos temas a finales del sg XVIII… Hay tanto tópico que romper y tanta investigación ecuánime.
Si hay esperanza es por las minorías y personajes que rompieron este cerco de hierro al estudiar con amor la historia como la cultura popular como Demófilo, el ya dicho Costa, Pidal y hasta maestros de escuela de pueblo como Curiel Merchán (salvador de la cuentística extremeña) o poetas con grandeza como Lorca, Gabriel y Galán, etc. En este sentido hay historias personales conmovedoras como la del P. Olmeda, gran músico eclesiástico y su comienzo a recoger cantares populares por el deslumbramiento al oir una sencilla canción de siega, una canción basada…en unos versos de Virgilio, nada menos.
Y por el pueblo que ha resistido varios siglos hasta la desmoralización actual aunque con muchas resistencias.
Hay mucho cosmopaletismo y bobaliconería pero esa ignorancia es culpable y justificadora en muchos casos de un establecimiento corrupto, extractivo, cipayo, de señoritos y de administradores de cortijo, incapaces de soportar la grandeza pasada del país y no merecedora del pueblo sobre el que gobiernan y esto lo saben perfectamente. Son sucedáneos (hoy lo es casi todo, la frase «hacer de..» es su mote por otra parte esto hace que se adaptes muy bien a la angloesfera, suma maestra de instituciones «hacen de» que a la vez impide las que «son» para su dominio totalitario como Isabel II que hacía de reina) que impiden la emergencia de lo real y lo necesario.