En las antípodas del de la política.

Quiero emular en este blog el tono amable y relajado con el que don Dalmacio nos atiende en su seminario, y también quiero reproducir la sabia mezcla de erudición y campechanía de que hace gala.

Es preciso soslayar una vez más que las cuestiones que se discuten son relativas a los aspectos teóricos de la política, pero no a la política misma; es decir, no al seguimiento concreto, diario y obsesivo de las andanzas de los políticos sino al marco abstracto de ideas en torno al cual ellos se mueven sin darse cuenta de su origen, evolución, implicaciones ni, en general, sin darse cuenta de nada de nada.

Creo que la política en ese sentido obsesivo en el que se la han tomado los periodistas y políticos de todo el mundo1 supone un mayúsculo impedimento para la comprensión de lo que de verdad está pasando políticamente (o sea, para entender lo que de verdad afecta a la comunidad política).

La política en el sentido más ramplón y cotidiano del término puede, evidentemente, hacer su aparición ocasionalmente incluso en forma de chiste o chascarrillo, pero no como norma ni fin primordial.

  1. En algún momento espero poder dedicar un cuaderno de blog a la deformación de determinadas actividades entre las cuales estas dos profesiones, a buen seguro, merecerán un lugar ciertamente destacado.