Millán de Vetonia: “Una civilización cercenada en su raíz jerosolimitana”

Millán de Vetonia 2 • 21 enero 2021 •

Nota de VM:  Presento aquí la segunda entrada de Millán de Vetonia, que ha elegido el estilo epistolar de la primera entrada para confeccionar también esta. De nuevo la oportunidad de publicar la entrada ha surgido también a partir de un correo privado, aunque en esta ocasión Millán de Vetonia ha elaborado el correo inicial.

Yo me he limitado a maquetar las citas, resaltar tipográficamente un texto, poner título a la entrada y a perfilar las traducciones.

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Querido Vicente:

Al ver ayer la enorme Biblia usada para el juramento, enseguida pensé:

“Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Algo con lo cual se podría hacer una lectura de lo ocurrido en esa toma de posesión presidencial, en ese ya huero ritual.

Si dices, después de las elecciones y recuento, que venció la democracia: ¿De qué careces?

Si dices, después de tantos años de divisiones por mor de género, número y caso o, si se prefiere, de genero, especie e individuo, hablas de unión: ¿De qué careces?

Si sobreactúas desplegando todo tipo de agentes de seguridad, tropas y medidas para evitar un fantasmagórico golpe: ¿De qué careces? …y así podríamos continuar.

Lo malo es que esa pregunta “¿de qué careces” se la tenemos que hacer a todo occidente, nos la tenemos que hacer.

Carecemos de Jerusalén. Occidente durante los últimos siglos, con creciente velocidad, de manera más que notable tras la Segunda Guerra Mundial, se ha ido vaciando de la savia que la sostenida y reverdecía en cada primavera para dar luego un fruto abundante. Ha ido quedando despojada de su alma, que no era otra que el cristianismo. Nos hemos quedado solamente con Roma y Atenas. Pero el derecho y el saber, ciencias y filosofía, sin la vida divina, son herramientas muertas de dominio, técnicas de poder sobre la sociedad y la naturaleza. Y nosotros, sin fe, no somos sino maleables materiales para esos instrumentos en manos de los desalmados.

Como sabes, con un cierto cinismo, en el exergo de “The Purpose” de su libro Rules for Radicals1, S. D. Alinsky cita medio versículo de la Biblia (Jb 7,1) de la misma manera que lo hace la Douai-Rheims Bible:

«The life of man upon earth is a warfare (la vida del hombre en la tierra es una guerra)»

Pero claro, sin entrar a discutir la traducción, el significado en el contexto bíblico es muy distinto.

Tras esta cita dice:

«What follows is for those who want to change the world from what it is to what they believe it should be. The Prince  was written by Machiavelli for the Haves on how to hold power. Rules for Radicals is written for the Have-Nots on how to take it away”.

«Lo que sigue a continuación concierne a aquellos que quieran cambiar el mundo de lo que es a lo que creen que debería ser. El Príncipe fue escrito por Maquiavelo para los ricos (the Haves) y versa sobre cómo mantenerse en el poder. Rules for Radicals se ha escrito para los desposeídos (the Have-nots) y aspira a mostrar cómo arrebatárselo [el poder a los ricos]».

Es para los que quieren cambiar el mundo, no para aquellos que con sus conciudadanos quieren hacer un camino compartido socialmente. Para transformar el mundo no de acuerdo con los demás, sino conforme a lo que ellos consideran que debería ser. Sin duda ninguna, quien se cree en posesión de la verdad puede prescindir de los demás. Incluso a veces se justificará engañándose y/o engañando con que lo hace por el bien de la mayoría, que no sabe qué es lo mejor.

Pero este manual está ya anticuado. Ya tienen el poder. ¿Y cuál es el mundo mejor? No había ni siquiera un proyecto de mundo mejor para todos y todo, si acaso era el cebo tractor de ingenuos. Lo que tenían era la idea de un mundo para mejor ser manejado y dominado. Con el dominio de los medios de comunicación y opinión, puestos de cultura y pensamiento, etc. han ido macerando la sociedad. Ante todo, vaciándola de lo que le daba vida y dividiéndola enfrentando a unos contra otros so capa de bien.

Ya tienen el poder, ya lo tenían. Trump acaso fue el canto del cisne. Cuando en su anterior campaña hablaba de que America volviera a ser grande, admitía implícitamente que había dejado de serlo. No es el primer caso en la historia de intento de recuperación, pero, desgraciadamente, suelen acabar de la manera que hemos visto estos días. Esa causa ha recibido la puntilla y ha quedado grandemente mancillada.

Sin alma occidente y casi todos sin voz. Las Big Tech, a los que aún dejen correr por sus venas la sangre que daba vida a occidente, la boca les taparán y, como ya te decía, quedarán relegados a formar parte de la última casta social. Dios quiera que seamos contados entre ellos.

Pero quien se mueve con esperanzas de eternidad tiene paciencia y sabe aguardar mientras va cultivando la arrollada viña del Señor. Habrá en nuestras manos o de quienes nos continúen, si no nos rendimos, vino para ofrecer a todos los que quieran llenarse de la dicha divina.

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2 comentarios

  1. Arturo Puga

    PERDÓN POR REPETIR EL COMENTARIO QUE ADJUNTE JUNTO CON OTRO REFERIDO A TRUMP PERO QUE AQUI ES MAS COHERENTE.

    El despotismo ilustrado se lo pagaba la monarquía, el despotismo del nuevo orden de los los Bill Gates, los Soros y los jerifaltes de la UE se lo pagamos con consumo y con impuestos asfixiantes. pero por suerte para la diversidad, sigue habiendo estados patriarcales y teocraticos que nos devolveran al califato de Europa con la nueva invasion pateril o nos metera en una guerra de reconquista pagando a panchitos mercenarios, porque la juventud europeas colocadisima de porros, popers y de colgar selfies en las redes, no están para otra cosa que no sea lo alternativo lo inclusivo el cambio climático sin agujero etc etc etc. y toda la paparrucha del nuevo orden mesiánico de los memos que creyeron en las primaveras post saría.
    La enciclopedia parió la revolución industrial, pero todas las bellezas filosóficas de la ilustración no pasaron de la abolición de los mercados de negros y asiáticos exclavos, y la democracia exclava de la encuesta, como aclaró Borges, porque para toda la especie humana, lo que más le ha importado desde su inicio ha sido la familia, pero en esta nueva era con la magia del bimilenarismo, el derecho al aborto y la eutanasia, el estado democrático y social, sustentado por la economía de mercado, es el que ha asumido los derechos y las obligaciones de una paternidad general, que hasta ahora, en nuestra sociedad evolucionada, habia estado ocupando nuestra mente y nuestro corazón siendo una fuente de valores, desde que dejamos de ser un mono.

  2. Daniel R. Cardoso

    Tengo que romper una lanza por Grecia y Roma. Hemos perdido también el culto por la Justicia y la Libertad de la Urbs y el amor por la Verdad y la Belleza de la Hélade. Los nombres de Papiniano, Sócrates, Trajano, Solón, Tráseas, Séneca, Platón, Cicerón y muchos más no lo permiten.
    Hasta Maquiavelo puede ser llamado, el condenaría como nefastas a estas élites sin virtú alguna y enemigas de lo que defendía aunque no se esté de acuerdo con su métodos.
    En lo demás estoy de acuerdo totalmente menos
    en una cosa:
    Que la causa de Trump y sus partidarios haya quedad dañada y mancillada porque creo que ha sido al revés. Se cumple la sentencia de un español antiguo, Lucano, sobre otro perdedor: “Vitrix causa diis placuit, sed victa Catoni” (Plugo a los dioses la causa vencedora, en cambio la vencida a Catón). Otro grandísimo derrotado fue el propio Cristo. Sólo hay que ver el altísimo precio de la victoria de Biden, casi pírrica (“Otra victoria como esta y volveré solo a casa” casi literal).
    ¿Qué hacer? En mi opinión tres cosas:
    -Abrirse a la Verdad. (“La Verdad os hará libres” la frase más revolucionaria que existe)
    -Traer el pasado a nosotros y no como suele hacerse que es volver al pasado. (“La tradición es la transmisión del fuego, no la adoración de las cenizas” Chestertón)
    -Atreverse a caminar por senderos nuevos pues los pasados no han conducido a lo de hoy.
    Y todo con la confianza en Aquel que dijo:
    “MIRA, YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS” (Ap 21,5)

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