Lo que le queda a Trump por recorrer: “Incierto camino hacia una segura victoria”

Parte de Guerra 12 • 23 dic 2020

El titular de esta entrada me ha costado mucho de ajustar ya que estamos en circunstancias difíciles de definir y sintetizar.

Pero finalmente he quedado satisfecho ya que estoy seguro de que –aunque en un primer momento pueda parecer un tanto ambiguo e incluso críptico– cuando quede explicado se comprenderá perfectamente la delicada tesitura en la que en estos momentos se encuentra el proceso por el que Trump será confirmado Presidente de los EEUU.

Han leído ustedes bien, y además lo quiero dejar claro desde el principio: continúo pensando, exactamente igual que el día 12 de noviembre cuando anuncié que Trump iba a conseguir mantenerse en la Casa Blanca. Y, es más, mirando atrás no veo que haya habido nada estrictamente novedoso respecto de lo que vislumbré como en un relámpago en aquel momento al lanzarme a decirlo a los cuatro vientos… excepto tal vez la comprobación de que muchos actores de este drama han mostrado más cobardía y menos libertad política de lo que yo preveía en aquel momento y de lo que era factible suponer.

Pero está bien; habrá que darlo todo por bien empleado si, como creo, al final, cada uno terminará cumpliendo su papel y la confirmación se producirá1, Dios mediante, aunque sea con algún que otro imprevisto sobresalto a mitad de camino, perfectamente superable por parte de los republicanos si se ponen a ello.

Lo que me queda ahora por hacer es explicar el detalle fino de cómo va a producirse el capítulo final de esta novela de Tom Clancy2 que se está dando en la vida real y que tiene fascinado a medio mundo.

Para ello creo que lo que procede es remitirse al día 18 de diciembre, día en el que, según el decreto (executive order) del 12 de septiembre de 2018 el Presidente podía haber asumido poderes especiales3 cosa que finalmente no ha sucedido.

El motivo de que esto haya sido así hay que encontrarlo en un despliegue de fuerzas del deep state (lo que en español se conoce como “cloacas del estado”) que han concurrido para impedírselo de manera tan decisiva y contundente que han convertido dicho día 18 de diciembre en un pequeño rompeolas que divide los acontecimientos sucedidos desde el inicio del golpe el 3 de noviembre entre anteriores y posteriores a dicho día.

Así las cosas, ahora el referente próximo ya pasa a ser el día 6 de enero, fecha en la que el Presidente del Senado (que coincide con la figura del Vicepresidente, en este caso Michael Pence), está previsto que lleve a cabo el proceso formal de la recepción y cuenta de los votos de los Compromisarios que forman el Colegio Electoral.

¿Qué ha pasado desde el 18 y qué va a pasar el 6?

Creo que lo mejor es exponerlo en un articulado por puntos:

  • Entre los días 16 y 18 de diciembre se produjo una especie de pequeño golpe de mano dentro del golpe de estado general que se viene dando desde el 3 de noviembre cuyo objetivo es arrebatar la presidencia a su legítimo titular. (La mayor parte del tiempo que ha transcurrido desde mi última entrada lo he empleado en analizar la mecánica de este mini-golpe –apenas tratado en medios americanos e inexistente en los españoles– así como sus consecuencias para la victoria de Trump).
    • Dicho golpe se ha llevado a cabo por una parte de los servicios de inteligencia y del FBI y su propósito es evitar a toda costa que Trump pudiera activar el decreto de 2018 antes mencionado que le confiere algunos poderes que caen bajo el epígrafe de Ley Marcial (Martial Law)4.
    • El golpe ha consistido en una mezcla de elementos de dos tipos, tanto operaciones de a) falsa bandera o auto-golpe como de b) instrumentalización del espionaje “normal” de terceras potencias (no se olvide que todos los países se espían entre sí constantemente) presentados como jaqueo criminal y ambos proyectados como acciones coordinadas contra la seguridad nacional cuyo principalmente agente es Rusia. Estamos, pues, ante una variante del rolling coup contra Trump que llegó hasta la tramitación del impeachment donde fracasó porque se vio que no tenía ninguna base.
    • La responsabilidad última de estas acciones se achacan a Trump y a su aliado el gobierno de Israel, y en particular a Netanyahu. Esta acusación constituye un intento por romper una alianza decisiva para dos cosas fundamentales: a) el triunfo de la política exterior de Trump en Oriente Medio y b) su seguridad personal a través del Mossad ya que desde los tiempos en que aún era candidato probablemente la protección del Mossad le salvó la vida en varias ocasiones5 y quién sabe si aún hoy la supervisión del Mossad sobre la protección que el Presidente recibe del Servicio Secreto es fundamental para que éste no adopte las posturas abiertamente sediciosas que hemos visto en más de una película de intriga política en la línea un tanto forzada de los bestsellers de Tom Clancy (aunque a lo mejor no tan forzada).
    • El concurso coordinado de Biden y la prensa tradicional (o legacy press6) pone de manifiesto una nueva derivada del vergonzante papel de los periodistas. Recordemos que la prensa ha tenido –mejor dicho, está teniendo– un papel esencial en el golpe de 3 de nov7 con AP (Associated Press) a la cabeza. Vemos ahora cómo en acciones mediáticas perfectamente coordinadas a las que se suma la entrada de Wikipedia (simultánea a la nota de prensa de las agencias de inteligencia) se muestra a las claras la naturaleza de “acción operativa” (casi cabría decir “acción de comando”) en la que consiste todo este episodio. (Para una explicación más detallada de estos extremos véase mi entrada anterior sobre la cuestión).
    • El fin de esta acción es triple: a) en primer lugar amenazar directamente a Trump con nuevas imputaciones de connivencia con Rusia que podrían llegar a alcanzarle incluso después de haber dejado la presidencia como Biden ha dejado caer. b) En segundo lugar echar tinta de calamar sobre la opinión pública para evitar que Trump pueda justificar asumir poderes especiales invocando un argumento casi idéntico pero referido a China, no a Rusia. Y c) confundir por completo al DNI (Director of National Intelligence) Ratcliffe8 obligándole a sumarse a la supuesta emergencia e interrumpiendo la entrega de su informe a Trump el día 18 de diciembre como estaba previsto.
  • El resultado de este mini-golpe ha sido plenamente exitoso para los golpistas y sus adláteres ya que Trump ha rechazado en redondo cualquier posibilidad de asunción de poderes especiales en las presentes circunstancias.
    • Varios de los colaboradores de Trump (en particular la jurista Sidney Powell y el general Flynn) han insistido en que la activación del decreto de 2018 es posible incluso sin la cobertura del informe de Ratcliffe, pero Trump se ha negado a ponerlo en efecto.
    • Se ha perdido así una baza fundamental para a) meter en la cárcel a unos cuantos por rampante prevaricación y b) dejar que la justicia militar llegue donde la justicia descafeinada de los “jueces activistas” de la izquierda (e incluso del Tribunal Supremo según algunos) no ha querido llegar.
    • Incluso se ha perdido la gran oportunidad de preservar las pruebas forenses incautando las máquinas electorales que contienen el sistema fraudulento llamado Dominium. Esta incautación podría haberse llevado a cabo según ha avalado la experta jurista Sidney Powell incluso sin llegar a activar el famoso decreto, ya que, en efecto, en EEUU hay poco menos que barra libre para la incautación de bienes sospechosos de estar relacionados con la comisión de algún delito9.
  • La consecuencia del triunfo total de esta parte del golpe ha dejado a muchos seguidores Trump, tanto internos como mediáticos y del público en general, sumidos en una gran desorientación e incertidumbre. (Entre los cuales tengo que confesar que yo me he de incluir, aunque no por mucho tiempo). Veamos el porqué de esta desorientación:
    • La executive order de septiembre de 2018 ha sido vista desde el principio como una pieza clave en las acciones de previsión del golpe que Trump ha venido realizando a lo largo de estos cuatro años de legislatura10.
    • La renuncia a actuar ni siquiera en la incautación de las máquinas electorales no se comprende bien: ¿por qué renunciar a ello exponiéndose a la probabilidad cada vez más alta de que hagan desaparecer las pruebas conforme pase más tiempo?
    • La aplicación de una agenda siquiera parcial de Martial Law contenida en el decreto de marras era fundamental para evitar un nuevo puchereazo en la segunda vuelta (runoff) de los dos senadores de Georgia que son decisivos para que el Senado en DC se mantenga de mayoría republicana sin llegar a que se produzca un empate (50 demócratas y 50 republicanos) que, en el caso de una eventual instauración fraudulenta de Biden, supondría el control demócrata de la cámara por el voto cualificado del presidente cuyo puesto le corresponde constitucionalmente al Vicepresidente de la unión.
  • Pero, sea como fuere, Trump ha decidido MUY CLARAMENTE renunciar a salirse de un camino estrictamente legal al punto de circunscribirse a la escrupulosidad anti-medidas especiales más rigurosa, casi cabría decir puritana11 ya que todo el que ha seguido con cierto detalle el desarrollo de estas elecciones no se le oculta que el pucherazo ha sido tan abierto y descarado y, en consecuencia, supone una quiebra tan ofensiva de la legalidad vigente que cualquier medida que se salga del camino normal de aplicación de la ley, prevista en el marco constitucional, estaría plenamente justificada, como creo que estarán de acuerdo la mayoría de los lectores de este blog.
  • Paralelamente –y esto es muy significativo– Trump acaba de hacer renovados votos de mantenerse firme en la no claudicación (no concession) al candidato golpista.

Entonces, he aquí la pregunta clave:

¿Qué es lo que está pasando por la mente de Trump para renunciar a cualquier tipo de medida excepcional? ¿Qué significa este comportamiento que renuncia y afirma simultáneamente?

Bueno, yo he tardado un tiempo en comprenderlo (y por eso no quería lanzarme a decir nada) pero creo que ahora sí veo un camino expedito para que nos podamos hacer una idea tanto del momento vital de Trump a estas alturas del golpe como de su nueva estrategia para llegar al final.

Y eso es lo que he anunciado en el título de la entrada como

El camino incierto que lleva a una segura victoria

Pero eso será para ya mi próxima entrada en la que felicitaré la navidad de una manera tan especial como inesperada.

Un saludo y hasta entonces, VM

 

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  1. Para matizar adecuadamente hay que explicar con detalle cuál es el estatuto ontológico de la esperanza humana (es decir, explicar qué es lo que en realidad supone esperar esperanzadamente), cosa que les tengo a ustedes prometida y que, Dios mediante, les podré facilitar en estos días de Pascua de Navidad.
  2. Por lo visto la idea que expresé en una entrada anterior ha creado escuela pues ha faltado tiempo para que la copiaran en una tele (sin citar procedencia, por supuesto, como es habitual con los tertulianos / periodistas / factótum genérale de la desinformación). No piensen que estos comentarios míos sobre el periodismo contemporáneo son mera reacción instintiva a un comportamiento indigno; al contrario. Tengo muy pensada y elaborada una teoría crítica sobre el papel de los medios en nuestra comunidad política que no es de hoy sino de hace varias décadas (como bien saben unos cuantos interfectos periodistas que son amigos –algunos de ellos– de toda la vida. Espero en algún momento no muy lejano poder exponerla en este blog; queden mientras tanto estas críticas puntuales como pruebas de cargo del caso que en su día montaré contra la profesión periodística tal y como ha devenido al día de hoy.
  3. Como consecuencia de haberse producido la circunstancia prevista en el decreto de 12 sept de 2018 en el que se estipula que en caso de intervención extranjera en un proceso electoral de EEUU y si el Presidente cuenta con un informe del Director Nacional de Inteligencia confirmando dicha interferencia tal y como se explica en esta entrada.
  4. Un periodista que pasa por ser experto en política internacional norteamericana ha confundido clamorosamente el concepto de Martial Law con el de Insurrection Act en un artículo que les invito a consultar para que aprendan a desterrar sus lecturas. El susodicho ha dado por hecho que son la misma cosa cuando son netamente distintas. La diferencia es bien clara: el Acta de Insurrección o Insurrection Act es de 1807 (con sucesivas modificaciones posteriores) y va dirigida a reforzar las leyes existentes en los estados mediante la intervención de fuerzas federales; se aplica en casos de desorden público con graves algaradas en las calles con delincuencia generalizada y destrucción de la propiedad; han sido puestas en vigor en numerosas ocasiones por gran cantidad de presidentes. Las medidas conocidas como Martial Law, por el contrario, van dirigidas a la sustitución temporal de la legislación civil por un gobierno militar, no están agrupadas bajo una única ley e incluyen medidas tales como el establecimiento de tribunales militares, la incautación de bienes y enseres e incluso la suspensión del habeas corpus. La medidas de Martial Law se activan en caso de guerra, con lo que han sido invocadas únicamente por los dos presidentes que han gobernado en período de guerra, es decir tanto por Abraham Lincoln como por Franklin D Roosevelt. La implementación completa de Martial Law requiere, teóricamente, la intervención del Congreso, aunque ni Lincoln ni FDR cumplieron ese requisito. En el caso de Trump y su executive order de 2018 la clave para adoptar medidas de Martial Law está en considera como acto de guerra la intervención extranjera en las elecciones, idea ésta que no es original de Trump sino que ya está contemplada en decretos anterior de Obama (del año 2016) que el decreto de Trump de 2018 confirma y refuerza.
  5. Recordemos que fue muy comentado en su momento el hecho de que TODOS los grupos de influencia estaban en contra de Trump desde el principio, pero se suele olvidar a Netanyahu, así que esto no es del todo cierto pues sí tuvo el apoyo de uno: el gobierno de Israel (aunque no del lobby judío estadounidense)
  6. Recordemos que recibe este nombre la prensa fundada en torno a las primeras décadas de 1900: NYP, WSJ, WAPO, etc. más AP.
  7. Sobre el papel de la prensa en el golpe de estado véase esta entrada del blog.
  8. Según parece Ratcliffe ha sido víctima junto con Trump de este mini-golpe dentro del golpe ya que Ratcliffe sí ha pasado a Trump su informe aunque no como tal sino en forma de briefing, es decir de informe extraoficial. Pero se ha tenido que abstener de dar el informe con valor de atestado (esto es para poder ser usado como base de la acción jurídica de activación del decreto de 18 de sept de 2018) debido al planteamiento de esta nueva emergencia semi-fake que es de mayor calado y que apunta a subsumir a aquél dentro de ésta.
  9. Esto es algo que yo ya he mencionado en mi entrada anterior; en alguna otra entrada de aquí en adelante daré más detalles sobre esta cuestión que a buen seguro dejará a más de uno poco menos que estupefacto.
  10. Mucha gente me ha preguntado cómo es que Trump no hizo nada de antemano para evitar ser víctima del pucherazo, cambiando por ejemplo –dicen– la ley electoral. El que así pregunta no sabe (como sí conocen a la perfección los que han venido leyendo este blog) que los 50 estados de la unión son soberanos y que tal propósito, que en un país europeo sería normal, en EEUU es imposible. Trump ha hecho de antemano lo único que podía hacer: sacar el mentado decreto y reclutar una legión de abogados en cada estado en espera de una gran tormenta judicial tal y como ha sucedido.
  11. A lo mejor es un rasgo del rigorismo propio de la confesión religiosa que profesa, pues no olvidemos que Trump es presbiteriano (que es una variedad de calvinismo) y además no es un presbiteriano cualquiera sino que ha recibido influencias directas muy particulares de teóricos muy significados del calvinismo contemporáneo sobre las que espero poder extenderme algún día.

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8 comentarios

  1. Carlos Alonso

    Menudo enredo Don Vicente.

    Feliz Navidad y nochebuena, espero que pueda encontrar un hueco para nosotros y contarnos más información. Yo no descarto aún la vía extraordinaria que abriría la orden ejecutiva pero el plan más fiable, el que siempre estuvo encima de la mesa y amparado por una norma de mayor rango (Constitución Federal) sigue siendo el del poder de las Asambleas.

    Por eso me parece clave un análisis de la sesión del 6 de enero que me prometió usted y espero con gran ilusión.

    Gracias por su esfuerzo

    Un abrazo.

    • Vicente Miró

      Pues todavía se ha complicado aún más la cosa en las pocas horas desde que anoche, al filo de la media noche, lancé la última entrada.

      Esta misma mañana habrá otra si me da tiempo y, si no , antes de la cena de Nochebuena. Saludos, VM

  2. Jesus Valcarcel

    Don Vicente, gracias de nuevo por la impecabilidad del titulo de esta entrada. Por el milimetrico analisis estrategico de esta guerra mental. Como toda guerra, la gana quien sepa adaptarse rapidamente a los cambios. Una cosa es el objetivo, otra bien distinta es como se alcanza cuando las circunstancias no son las esperadas.
    No desfallezca en su animo, ni quien que le siga, en su analisis fiel a las “ventajas” del sistema erratico en lo esencialmente democratico, ni en el objetivo final: que gane quien ha sabido ganarse con hechos el respaldo y la voluntad mayoritaria del Pueblo. Todo eso esta bien.
    Pero a estas alturas hay que empezar a aprender de los aciertos y de que los objetivos trascendentes ya se han alcanzado. Contra todo pronostico del objetivo del enemigo, hoy el mundo ya no es el que era en octubre.
    Va a resultar muy dificil entender mi sarcasmo, pero yo ahí lo dejo: acabaremos deseando darle un beso en los morros a Biden y sus cuernofilos, porque gracias a estos osucros, la luz que guia a la Humanidad se ha expandido muchísimo en poquísimo tiempo.
    Que disfruten de una merecida Navidad.

  3. José Gonzalo FERNÁNDEZ LOCHÉ

    Estimado Vicente: Excelente entrada y, como siempre, muy aclaratoria. Es de agradecer el interés pedagógico de sus artículos. Vaya también mi agradecimiento por todo el tiempo dedicado a nosotros, los seguidores del blog.
    Por último, quisiera felicitarle las Navidades y desearle todo lo mejor para el año que viene. Saludos cordiales

  4. Daniel R. Cardoso

    La renuncia de Trump a usar los poderes de la Ley Marcial el 18 de diciembre sin el informe de Ratcliffe demuestra, para mi, que el presidente es, sobre todo, patriota de su pueblo. Si hubiera dado ese paso aunque legal, habría dado lugar a la Revolución (el mal mayor político) que quiere combatir.
    Es similar al acto de destitución del tribuno Octavio por Tiberio Graco por apoyar a lo optimates contra el pueblo por las leyes agrarias. Abrió lo que quería combatir y provocó la guerra civil.
    Dejo aquí la reflexión del historiador Bertolini:
    “Pero a pesar de todo eso (prevaricación de las instituciones), el acto de Tiberio quedará siempre con el carácter de una gran imprudencia política. Con él abandonaba el hijo de Cornelia las tradiciones de la libertad republicana de su patria, que eran su gloria, para seguir las tradiciones liberticidas de las ciudades griegas. Ciñéndola a los antiguos moldes legales, su ley (ley agraria) hubiera reunido otras ventajas. Dejando libre y previo desahogo a la oposición, no hubiera esta inspirado temor alguno después de la votación, y con aquella ley se hubieran renovado el hecho de las Licinio-Sextias, que, combatidas durante diez años, vencieron al cabo la fuerza legal que se les oponía y la moral que contrastaba su eficacia.”
    Aunque no permaneciera en la presidencia, Trump ya ha dado el golpe mortal al sistema por demostrar: 1) Que se puede llegar a la mayor magistratura yendo en contra del Establishment. 2) Por mostrar todas las mentiras, engaños, corrupción, crímenes y traiciones que ocultaban. 3) Por la fuerza moral que está imprimiendo a su causa al respetar las mejores tradiciones de su pueblo (patriotismo auténtico) y al apelar a la Justicia, a la Libertad y al Derecho que dignifica a sus oyentes en frente de la demagogia de los otros (que llaman a los bajos instintos del odio y la mentira).
    Por eso ya tiene a la inmensa mayoría de los republicanos y creciente en los independientes y demócratas. Esto marcará décadas de la historia de EEUU.

  5. Javier Fernández

    Buenos días. Soy nuevo en este blog, al que accedo por su amplia cobertura de las elecciones en EE.UU., asunto del mayor interés. Mi impresión, mejor dicho, mi absoluta convicción es que Biden ha ganado las elecciones limpiamente y con una gran diferencia respecto a Trump, siete millones de votos, por lo que va a ser el próximo presidente.
    He leído que usted anunciaba, y sigue haciéndolo, el triunfo de Trump, pero creo que se equivoca. Ha basado su predicción en una serie de consideraciones y alternativas que, todas, conducían a la misma conclusión: la renovación del mandato del actual presidente, pero la premisa mayor, la existencia de un pucherazo, se ha demostrado errónea. Y como usted sabe, si se construye una argumentación muy sofisticada sobre una premisa falsa todo el edificio argumentativo se desmorona como un castillo de naipes.
    Se ha apuntado a votos duplicados, votos “trasvasados” de un candidato a otro, votos de personas fallecidas, votos de personas no censadas adecuadamente, máquinas de votación manipuladas… Pues bien, todas, absolutamente todas estas denuncias tras ser estudiadas han sido descartadas por múltiples jueces y tribunales, incluido el Supremo. De modo que o todos estos jueces más los funcionarios de alto nivel, tanto demócratas como republicanos, que han rechazado la existencia de fraude forman parte de una inmensa conspiración o tal fraude no existe. Y como el primer supuesto es sencillamente absurdo no le quepa duda de que el 20 de enero Biden será el nuevo presidente.
    ¡Ah!, y otra cuestión: hasta seis ayudantes de Trump han sido condenados durante su mandato por diferentes delitos que podrían poner en muy serios aprietos al presidente saliente. Se trata de asuntos como la obstrucción a la justicia por el “Rusiagate”, la posible violación de las leyes de financiación electoral por el pago de 130.000 dólares a la “actriz” Stormy Daniels para comprar su silencio, o las fuertes sospechas de que tanto Trump como sus empresas habrían cometido fraude bancario al falsear el estado real de sus cuentas con objeto de obtener créditos y seguros (al parecer hay bancos que no trabajaban con él por este motivo). ¿Cree usted que podría acabar en la cárcel una vez que el día 20 pierda la inmunidad?
    Un cordial saludo y feliz año nuevo.

    • Vicente Miró

      Muchas gracias por su comentario y comprendo perfectamente sus dudas las cuales voy a responder con todo gusto aunque no aquí mismo y ello por dos motivos. Primero porque necesito más espacio y más recursos que los que ofrece esta aplicación en los comentarios y segundo porque creo que es de interés general y prefiero hacerlo a través de una o dos entradas.

      No obstante, y para no dejarle completamente en blanco le haré sólo dos breves comentarios:

      1.- Eso que dice usted de que “la existencia del pucherazo se ha demostrado errónea” es estrictamente falso. Aquí lo que ha sucedido es que no menos de 50 causas interpuestas en los tribunales de justicia no han sido admitidas a trámite ya sea por cuestiones formales o por desestimación de pruebas lo cual es indignante porque se han presentado por cientos si no miles. Sólo se han mostrado pruebas en comisiones parlamentarias de las “legislaturas” que no han entrado en el fondo de la cuestión sino para no admitir las medidas administrativas que se les pedían, con grave escándalo publico como ayer mismo en Georgia (vaya a ver el programa de Steve Bannon “The War Room de ayer”).

      2.- Lo que está sucediendo no se corresponde formalmente con el concepto de “conspiración” porque éste implica la asignación específica de papeles a distintos elementos y su coordinación jerárquica. No, esto que está pasando no es en sentido estricto una conspiración. Es un mucho peor porque su efecto es el de arrebatar no ya el gobierno, no ya un sistema político sino todo el ethos de un pueblo mediante un método que no es mecánico (como el de la conspiración) sino orgánico y por tanto mucho más peligroso a la vez que difícil de detectar como a usted mismo le está pasando. Es un fenómeno típico del mundo anglosajón donde ya se ha llevado a cabo a gran escala en otras tres ocasiones a lo largo de la historia y en una cuarta en la que no fraguó. Desde que quedara formalizado a finales del siglo XIX se ha implantado en multitud de lugares de forma parcial y con gran éxito. Me referí a esto en una de las entradas como “un gran reto intelectual” de caracterizar puesto que no hay metáforas que se le ajusten.

      Si quiere saber más permanezca atento al blog pero deje de informarse por los grandes medios y acceda a los que yo he puesto en una de las entradas denominada “Guía contra la desinformación…” También lea con detenimiento las primeras entrada de este blog.

      Un saludo, muchas gracias y feliz año nuevo, VM

      PD Ah, respecto a si creo que Trump podría ir a la cárcel si Biden consiguiera el poder. Indudablemente, la cárcel y la horca o el asesinato en plena calle. Por supuesto. Pero ojo, igual que usted mismo –si llegara a consolidarse el sistema mundial que preconiza este golpe del 3 de noviembre– estaría en peligro y podría ser detenido en una aduana o vaya usted a saber dónde si alguien le relacionara con este blog (en ese supuesto, ahora no) pues, en ese caso, este blog que pone al descubierto la verdadera índole totalitaria del progresismo contemporáneo sería objeto de la máxima sospecha y vigilancia.

    • José Ramón Marina Zufía

      Soy muy partidario de la discrepancia y el debate abierto en estos foros, pero siempre y cuando se aporte información, porque es mucho lo que se escribe sin decir nada.
      Sr. Fernandez, usted se ha incorporado al blog más tarde y, siendo el tema que se está tratando tan concreto como el de las últimas elecciones a la presidencia de los EEUU, debería usted hacer la lectura de todas las trabajadísimas entradas de D. Vicente Miró. Yo he de reconocer que he aprendido mucha historia de los Estados Unidos y me está permitiendo ser más crítico la realidad democrática.
      Lo que usted argumenta ya ha sido tratado o se sobreentiende de todo lo escrito. Sabe que la línea del blog muestra preferencia por Trump. Si quiere discrepar que no sea con obviedades, hay mucho que leer.
      Muchas gracias D. Vicente por este inusual foro.
      Un cordial saludo y Feliz Año Nuevo

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