Feliz Navidad con un soneto de desagravio que critica la misma situación en la que estamos hoy

Felicitación Navidad • 24 dic 2020 •

Como muchos de ustedes ya sabrán por comentarios míos anteriores, la crisis de las presidenciales americanas que me ha impelido a empezar este blog me pillaron escribiendo un libro sobre William Shakespeare.

El libro es un encargo de un amigo editor para dar a conocer al público español lo esencial de la corriente historiográfica más reciente –y que más rápidamente se está extendiendo– sobre el mayor dramaturgo en lengua inglesa de todos los tiempos.

Esta corriente historiográfica no es sino la que considera su obra bajo el prisma hipotético de que Shakespeare fue toda su vida lo que se llama un cripto-católico, es decir un católico clandestino en los tiempos en que Inglaterra impuso a sangre y fuego el protestantismo en una población que presentaba rasgos de catolicismo profundamente afianzado y era una de las más devotas de Europa hasta poco tiempo antes del acto cismático perpetrado por Enrique VIII en 1533.

He querido aprovechar la felicitación de Navidad con un regalito especialmente dirigido a aquellos que me leen desde EEUU o Inglaterra (y que representan aproximadamente un diez por ciento de los treinta mil lectores de este blog) como pequeño desagravio a las críticas que estoy constantemente vertiendo sobre el mundo anglosajón, por si alguno piensa que dichas críticas contienen una cierta predisposición negativa a lo inglés.

Nada mejor que mentar a William Shakespeare, el máximo icono de la cultura inglesa, en nuestra ayuda para un cometido tal. Y es que el propio WS estaría de acuerdo en que el pueblo y la cultura inglesa fueron traicionados por su clase dirigente de manera análoga a como lo está siendo ahora.

El siguiente soneto es uno de los que uso en este libro en el que estoy trabajando. Lo traigo a colación como prueba de la defensa que WS hace de su propia identidad religioso-cultural frente a lo que le quieren imponer desde el poder, aunque esta interpretación no es ni mucho menos obvia en una primera lectura pues el poema está encriptado.

A primera vista el soneto es, simplemente, un soneto de amor dirigido a un amante o persona admirada. Pero eso es sólo la apariencia. Explicar el nivel encriptado excede los límites de esta entrada pero si hubiera interés en que lo hiciera, lo llevaré acabo en una entrada posterior.

DE momento, simplemente, les invito a que disfruten con esta pequeña joya que es el Soneto 17 de William Shakespeare. Feliz Navidad:

Who will believe my verse in time to come,
If it were filled with your most high deserts?
Though yet heaven knows it is but as a tomb
Which hides your life, and shows not half your parts.

If I could write the beauty of your eyes,
And in fresh numbers number all your graces,
The age to come would say ‘This poet lies;
Such heavenly touches ne’er touched earthly faces.’

So should my papers, yellowed with their age,
Be scorned, like old men of less truth than tongue,
And your true rights be termed a poet’s rage

And stretched metre of an antique song:
But were some child of yours alive that time,
You should live twice, in it, and in my rhyme.

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9 comentarios

  1. Sergio Brosa

    Feliz Navidad, Vicente, para usted y todos los suyos.
    Cuesta aprender a golpes aunque es la forma de no olvidar lo aprendido. Y uno de esos golpes es éste que se está perpetrando contra el presidente Donald Trump.
    Es lógico que no todos quieran al presidente, pero de eso a montarle semejante trampa en el país de la libertad con una forma de elección a presidente ciertamente singular, con golpe de estado y subgolpe, es inaudito. Por mucho que el presidente no sea el presidente de los ciudadanos americanos sino el presidente de la Unión de Estados de Norteamerica.

  2. Pedro Pérez

    Que la paz del Señor sea con todos ustedes. FELIZ NAVIDAD a don Vicente y al resto de participantes.

    Bellísimo y profético soneto. Parece de amor, pero al leerlo con detenimiento se aprecian claramente oscuridad, cloacas, impotencia, censura, asfixia, angustia. Y no obstante, la realidad podría ser tan plena, si no fuera por…las terribles circunstancias.

    ¿La Historia es cíclica? Muy probablemente, aunque en su girar, aun conservando su esencia, mute siempre algo.
    Lo cierto es que al alcanzar y fijarse su noria, durante cierto período de tiempo, en una posición en el porvenir (en el fondo similar a otra pretérita), por novedosa que resulte o PAREZCA ESA posición-situación de ESE momento determinado, siempre debemos mirar atrás, como indicaba arriba entre paréntesis. Hallaremos su correlato.
    Saludos cordiales,
    Pedro Pérez.

    • Vicente Miró

      Gracias a todos por los buenos deseos y las amables palabras y parabienes.

      En cuanto al soneto, sé que está aún a medio explicar, pero no puedo dar abasto. Explicaré cuando pueda el nivel críptico de este soneto aunque no es muy sencillo (en mi libro ocupa la mayor parte de un capítulo de unas 18 páginas).

      En cuanto a lo que sugiere la homología entre el momento vivido por Shakespeare y nuestro propio momento histórico para la estructura de la historia: no. La historia no es cíclica, esa idea es del pensamiento antiguo, pre-cristiano, y ha de considerarse superada a pesar de los esfuerzos de Nietzsche por rehabilitarla.

      La metáfora de la historia es una flecha adelante aunque su trayectoria no sea siempre rectilínea y pueda haber retrocesos, parones y acelerones. Y esas flechas se mueven como sobre las líneas de fuerza de un campo (aquellos que sean de ciencias y hayan estudiado teoría de campos sabrán muy bien a qué me refiero). Tanto la inteligencia humana como la historia presentan estructura campal. Dos de nuestros grandes intelectuales (Zubiri y Marías) lo pusieron de manifiesto de manera magistral. El primero en su segundo libro sobre inteligencia sentiente llamado “Inteligencia y Logos” y Marías con su concepto de “trayectoria vital”. Nosotros estamos viviendo a lo largo de una trayectoria histórica cuya fuente (otro concepto de teoría de campos) hay que buscarla en la Inglaterra que vivió William Shakespeare, por eso el soneto que puse ayer es relevante para nosotros en nuestra situación. Está por ver si lo que está pasando en 2020 pueda verse como “sumidero” del haz de líneas que nos vienen del siglo XVI o si la trayectoria continúa. ¿Se entiende lo que digo?

      Pero hasta que pueda explicarlo mejor, se puede apreciar cono un soneto de amor más. Disfrútenlo. Mientras tanto yo estoy valorando algunas cosas nuevas de ayer y hoy mismo día de Navidad. No piensen que porque no escriba no estoy activo para el blog.

      Saludos y feliz navidad, VM

  3. Pedro Pérez

    Se entiende perfectamente todo lo relativo a la teoría de campos, aunque siento discrepar tanto de Marías, como de Zubiri, como de usted, señor Miró.
    La Historia se nos aparece cíclica, con ligeros matices. Al menos, la Historia de la Humanidad, dado que es fruto de la acción humana, y el hombre (para bien o para mal) es siempre el mismo en esencia.
    Que sí. Que Hegel y el desenvolvimiento de lo absoluto y demás…No me convencen. No estoy de acuerdo con tales filósofos en esos aspectos(en otros, sí). Al igual que, por ejemplo, puedo llegar a compartir determinados asertos de Gustavo Bueno y, sin embargo, mostrarme radicalmente opuesto a su concepción de la realidad.
    Cada quien que albergue su opinión. No es momento de entrar en debates filosóficos, por otra parte bastante estériles.
    Y es que al contrario que el teorema de Cauchy o el de Weierstrass, las cuestiones filosóficas no son enteramente demostrables ni superables. Ni siquiera la lógica aristotélica resulta irrefutable. Hay magníficos estudios al respecto, recordado sea de paso.
    A propósito del indirectamente mencionado estagirita: todo el pensamiento (lo comentaba con mi catedrático de Filosofía hace años) se encuentra ya en la Grecia clásica. Poco se ha avanzado. Casi nada.

    Mas volviendo al asunto mollar, a cómo Trump conseguirá lo impensable, me voy haciendo una idea…aunque le podría salir el tiro por la culata. Ojalá me equivoque. Ojalá. Pues este asunto se alza tan opinable como el filosófico.

    Recemos por que el representante de los Estados frente a las instituciones federales se convierta en lo que, no obstante la Constitución Política Useña, está demandando realmente la ciudadanía estadounidense en general (al menos los votantes de Donald Trump): un auténtico líder popular y nacional que los represente frente a intereses globalistas dirigidos por masones de grado treinta y tres, que no aspiran sino a la aniquilación de la soberanía, de la moral tradicional o “judeo-cristiana” (lo que tanto le habría satisfecho al “matador de Dios”, a esa maldita bestia parda defensora del superhombre) y, en general, de todo lo trascendente (con especial hincapié en el Catolicismo). Ellos, necios, insensatos magnates cuyo colectivo afán radica en obtener un presunto favor del negador ya derrotado (hay que ser estulto) o en caso de que ni siquiera este ni su antítesis existiesen -a buen seguro pensarán-recurrir, tras sus abominables crímenes, a una inmanencia por completo ajena a su naturaleza, y que en ningún caso, salvo arrepentimiento veraz y continua reparación los librará del Tártaro.

    Por cierto, don Vicente, todavía no me ha respondido a las inquietudes que le planteé varias entradas atrás. Sé que anda ocupadísimo en esta ardua tarea (admirable y altruista) de transmitirnos la verdad de cuanto sucede en EEUU, pero si tuviese a bien algún comentario o incluso escribir algo sobre ello, se lo agradecería enormemente.
    Reciba mis más afectuosos saludos y cordiales saludos.
    ¡Gracias de nuevo!
    Atentamente,
    Pedro Pérez.

    • Vicente Miró

      Las preguntas filosóficas se formulan y responden dentro de una tradición de pensamiento. Si usted discrepa de aspectos fundamentales de la tradición filosófica a la que yo me adscribo difícilmente le puedo responder.

      Por otro lado, si usted es muy joven como da a entender en uno de sus comentarios, lo mejor es que asimile primero y escoja después a qué tradición desea incorporarse y, cuando lo haga, después de haberla digerido convenientemente y haya aprendido a formular las preguntas en el marco de dicha tradición, entonces pregunte.

      Si usted no quiere pasar por ese proceso, entonces debe acudir a quien le dé respuestas de pura opinión o de “doxa”, es decir según le pete al opinante en ese momento o su olfato le dicte. En ese caso el marco ideal para usted son las tertulias políticas en las que a buen seguro no tendrá problema en formular preguntas ni en recibir respuestas.

      Pero eso es algo que aquí no encontrará puesto que este es un blog de filosofía política en los términos en que se establece en su página de presentación.

  4. Daniel R. Cardoso

    Señor Vicente Miró: le deseo unas muy Felices Navidades y que siga con su impagable labor.
    Yo no hablaría de la hipotesis de que el bardo de Avon fuera católico sino de fuertes indicios y, además, documentados fuera de sus obras como:
    -La confesión católica de su padre encontrada escondida en su casa en el sg. XVIII y hecha desaparecer convenientemente.
    -Las acusaciones a su hija de esconder sacerdotes católicos y las multas por no concurrir a los oficios anglicanos.
    Sería interesante, si usted no lo está haciendo ya, estudiar su pensamiento político desde un punto de vista filosófico en sus obras teatrales como Macbeth, Lear, los Enrique y los Ricardos. Creo que habría mucho oro como en las de Calderon de la Barca (como demostró Antonio Regalado en “Calderón: los orígenes de la modernidad en la España del Siglo de Oro”9.

    • Vicente Miró

      Muchísimas gracias por las felicitaciones que le devuelvo y hago extensivas a todos los lectores del blog.

      En cuanto a lo que plantea de Shakespeare estoy totalmente de acuerdo con usted en lo que dice; desde un punto de vista del sentido común no cabe más que tener la certeza de su catolicismo.

      Pero, formalmente, creo que se debe mantener en el rango de hipótesis porque no existe la prueba material que lo catapulte al estatuto de hecho. Para ello se necesitaría una confesión documental o testifical directa y no la hay (y probablemente jamás la haya porque WS –uno de los hombres más inteligentes de los que han dejado huella en la historia– se encargó de que no la hubiera para salvar la vida) . Lo que hay son muchísimos indicios. Entonces, cabe preguntarse: ¿cuántos indicios constituyen prueba?

      En mi opinión –rigurosamente– ninguno desde un punto de vista estrictamente lógico-filosófico.

      Desde un punto judicial la cosa cambia porque la justicia no es ni pretende ser una ciencia exacta. Se admite el indicio pero con tiento, con mucho tiento en nuestra tradición jurídica, al contrario que la tradición inglesa que directamente se echa al monte y desarrolla una justicia persuasiva no probatoria que, desgraciadamente, está contaminando las bases filosóficas de nuestra propia tradición jurídica que sí es de raíz probatoria.

      Otra cosa es que se pueda dotar de un determinado estatuto de certeza histórica a cuestiones como esta. Pero eso no está hecho. Es uno de los objetivos de mi tratamiento de la cuestión pero no sé si seré capaz de hacerlo o si me saldrá bien.

      Ya veremos, de momento está por hacer y yo me aferro a la idea de hipótesis porque creo que me debo a nuestra tradición hispana de rigor probatorio.

  5. Ana Peña

    Señor Miró, me tiene sobre ascuas y sospecho que más de un seguidor suyo se encuentra en la misma situación.
    No sé hasta qué punto la elección de Trump puede significar un cambio de paradigma en el inmediato futuro de la práctica totalidad de la humanidad, pero he de confesar que gran parte de mis esperanzas se sustentan sobre este supuesto y aunque he leído detenidamente el contenido de su blog y también las opiniones de sus seguidores, sigo albergando serias dudas.
    Como le dije en otra entrada, parece una película o más bien un circo en el que la espectacularidad se gestiona por tiempos y la muchedumbre permanece atenta, fijando su mirada en un solo punto y obviando todo lo demás que ocurre a su alrededor, como si al resolver esa cuestión , potencialmente se resolvieran todas las demás.
    Cuéntenos algo más y no nos deje esperando tanto tiempo, saludos.

    • Vicente Miró

      Gracias por su interés, Ana. Y perdone el apagón pero he estado persiguiendo posibilidades de intervención militar que me han tenido muy atareado.

      Por ahora de eso no voy a decir nada (sólo les diré aquello de lo que esté seguro no es un infundio) pero sí del proceso de elección del presidente que sigue su curso. Tan pronto como termine de responderle le doy a la tecla de esa nueva entrada.

      En cuanto a la incertidumbre, por supuesto que existe. Las cosas han llegado a un punto donde la incertidumbre existe hasta para los propios protagonistas de la acción. O, principalmente para ellos mismos, cuya respuesta “en situación” puede ser sorprendente hasta para ellos mismos.

      También le diré que la preocupación que usted siente por el resultado de estas elecciones americanas es muy legitima. Yo creo que hasta más legítima que la de preocuparse por lo que ocurre en España puesto que aquí los políticos tienen tan poco peso específico y son tan inconsecuentes que los cambios en EEUU van a orientar su actuación de manera decisiva a medio y largo plazo.

      Un saludo y feliz año nuevo. VM

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