El movimiento no es acción; el movimiento se contrapone a la acción

El golpe en marcha 7 • 26 nov 2020 •

En estos últimos días (una semana entera ya, ¡qué barbaridad!) en los que no he escrito nada1 la verdad es que –pasando por el colador todo el fragor informativo, los dimes y diretes de unos y los otros, las pájaras y contradicciones de los medios afines más las sentencias de los oráculos políticos desde sus cátedras en las tertulias– no ha habido absolutamente nada nuevo respecto de lo yo ya había anticipado que pasaría en mi entrada del día 12 y, por lo tanto –por lo que a mí respecta–, nada verdaderamente digno de mención en el proceso de reelección… excepto el hecho de que todos se han puesto muy nerviosos (y algunos muy, muy nerviosos); esto es, todos menos Trump y yo.

No, no es que me haya dado un ataque de megalomanía y me esté colocando en la misma categoría que el gran Kate-chon del mundo2. Pero lo cierto es que Trump y yo sí poseemos un bien en común del que, según parece, el resto de la humanidad –por lo menos tal y como se muestra en medios– carece.

Y es que ambos sabemos que el hombre de acción no se mueve; actúa. O, dicho de otra forma, que el movimiento no se identifica con la acción, se contrapone a ella. O aún enunciado de otra manera distinta:

la acción humana, el obrar humano, no es principal ni primariamente ejecución de movimientos, sino que es actuación, es decir, despliegue de intenciones

El movimiento puede o no puede estar incluso en la acción pero, desde luego, no es esencial a ella:

el movimiento no es constitutivo de la acción

El ejemplo más claro de este extremo se da en la mentalidad inglesa tal y como quedó configurada después de 1688. Es una forma de ser cuya profunda indolencia convierte a Inglaterra en el pueblo más haragán del planeta y, sin embargo, en el que ha desplegado una acción más contundente en nuestro mundo desde principios del siglo XVIII para acá3, al punto de haber hecho una profunda muesca o vicio de uso que esperemos no sea del todo indeleble.

Pero este extremo no es habitual. Generalmente el hombre de acción no es indolente sino proactivo, es decir que él mismo despliega los movimientos que conforman su acción y no espera a que otros le hagan la faena4 y ese es también el caso americano.

Generalmente se supone que el linaje del pueblo norteamericano procede de Inglaterra5 pero eso no es así en absoluto; sólo la cultura política es de ascendencia inglesa. La mayor etnia estadounidense desde mitad del XVIII y hasta ahora es la alemana y su ethos no es heredero del displicente e indolente ethos inglés sino que participa del positivo, industrioso y proactivo ethos alemán. Por eso el hombre de acción prototípico en nuestra época es el norteamericano. El go-getter o doer por excelencia, el agente, comando, explorador, emprendedor y autodenominado “loco” que, iluminado por una visión interna, la sigue hasta materializarla y exhibirla como su particular versión del American dream.

Ahora bien; reparen en que ese hombre de acción prototípico ha quedado reflejado en el género cinematográfico americano por excelencia que es el western. Es este un género a mayor gloria de una épica nacional estadounidense que se nutre de una cierta idea de epopeya de la conquista pero cuya comparación con la verdadera gesta histórica de descubrimiento protagonizada por los españoles de los siglos XVI al XVIII resulta no ya fulera6 sino del todo ridícula y brevísima en el tiempo7. Pero, sea como fuere, es un género y una épica del todo satisfactoria como creación artística pues es tremendamente expresiva y comunicativamente eficaz tanto en el tratamiento de los temas (que casi siempre revolotean en torno a la justicia) como en la creación de tipos humanos.

Y aquí es adonde yo quería llegar. Porque no hay ejemplo más rotundo y completo del hombre de acción y su control del movimiento que el pistolero cowboy del western americano tal y como queda reflejado en los cientos –si no miles– de secuencias de duelos bajo el sol con los que sin duda ustedes estarán más que familiarizados (aunque, a decir verdad, los más jóvenes no tanto ya que es un género que lleva ya muchas décadas en declive).

Pero, en efecto, no hay mejor modo de expresar la interferencia del movimiento en la acción que mostrando que, como en un duelo a pistola bajo el implacable sol del Oeste americano, el que gana no es el contendiente que más se mueve sino el que lo hace de manera más breve, económica, precisa y en el momento exacto.

Ustedes podrán ver docenas y docenas de imágenes recopiladas de videos en Internet con duelos del Oeste y yo les animo a que lo hagan y comprueben que

el que pierde es siempre el que primero se mueve y el que gana el que más concentrado está en actuar con el inicio del movimiento del otro

Yo, de entre todas las posibles secuencias que podía escoger (incluidas las de los western auténticos, es decir, con protagonistas y directores americanos tipo John Wayne, Gary Cooper, John Ford, John Huston, etc.,) he preferido escoger una secuencia de un spagetti-western ya que creo que el paso por el tamiz italiano exacerba aún más la teatralidad de la inmovilidad del hombre de acción.

La secuencia del duelo en sí está a partir del minuto 3:18

De modo que, ya lo saben ustedes,

Trump no hace nada porque es el hombre de acción consumado y, como tal, sabe cuando hay que actuar y ahora no es el momento

Como tampoco es el momento para mí de discutir el detalle de lo que está pasando en los juzgados o en las televisiones de aquí y allá. (Lo cual no quiere decir que no vigile de soslayo lo que está pasando en las mismas páginas a las que les dí acceso en mi Breve Guía Parte III).

Ahora, supongo que muchos se han extrañado del comportamiento Trump porque siempre le han visto en una faceta muy distinta, tal vez hasta contrapuesta a la manera en que actúa estas últimas semanas. Claro, pero eso no contradice lo anterior.

A veces el movimiento, sagazmente empleado por el hombre de acción es también tremendamente eficaz como señuelo. Vean sino esta memorable escena de otra película ambientada en el Oeste:

Trump se ha cebado en esta última técnica del despiste hasta ahora y, desde luego, fue su arma principal en las elecciones de 2016. Haciéndose el tonto, moviéndose sin ton ni son para muchos ha asestado tantos golpes al sistema como Paul Newman a este gigante de la escena anterior. Pero ahora ya no procede, ahora lo que procede es máxima concentración y seriedad pues un golpe de estad no es cosa de guasa.

El contratipo del hombre de acción

El hombre entregado al movimiento es la antítesis del hombre de acción. Mueve brazos y manos como si fueran las aspas de un molino y no hace sino agotarse y ofuscarse. Es la viva imagen de nuestros políticos (entregados al desgobierno en su inútil quehacer de aquí para allá) y nuestros periodistas (amplificando la más rampante desinformación a base de “dar cumplida noticia” de las mentiras fabricadas por las grandes agencias).

Y, curiosamente, aquí también hay un pintiparado ejemplo cinematográfico. Es el de ese tipo humano entrañable en su simplonería pero nefasto por sus consecuencias históricas cuyo máximo exponente fue etiquetado en su día como el fenómeno del landismo por ser Alfredo Landa su mejor exponente.

Es este el tipo humano predominante en ese momento aciago de la historia reciente de España que he descrito como aquel en el que una pareja anti-quijotesca formada por un adúltero sinvergüenza y su pomposo e ignorante escudero dieron vida al partido-drácula que por casi cuarenta años había sido con toda justicia relegado al basurero de la historia y el cual no ha dejado de atormentarnos desde entonces.

Sin duda es uno de los momentos más bajos de la historia de España, del cual somos todos, sin paliativos, directos herederos. De la historia de España he dicho sí, mas no sólo de España porque Europa entera se ofuscó sobre manera en aquellos años entre los 60 y los 70 y esa ofuscación ha ido metamorfoseándose desde entonces mas no amainando.

Para aquellos que no sepan bien a qué me refiero he seleccionado este corte de una película de 1975 que lleva por título “Los pecados de una chica decente”. Los primeros dos minutos son especialmente expresivos de la inutilidad de ese movimiento huero de acción cuyo ridículo se explota en la comedia, sobre todo porque quienes lo llevan a cabo son, justamente, aquellos para quien la acción justa y ajustada es más exigible: un sacerdote y un militar.

 

Pero para que nadie caiga en la tentación de interpretar este fenómeno del landismo en clave del manido –y falso– discurso que entona una letanía de supuestas rémoras y desgracias nacionales consecuencia de la etapa de gobierno de Franco, he aquí otro ejemplo del mismo tenor procedente de Inglaterra.

Se trata de uno de los 31 filmes de la serie Carry On que, como su nombre indica8, forman la columna vertebral de un periodo de unos veinte años (de 1958 a 1978) donde se desarrolla este subgénero cinematográfico basado en el slapstick (el esperpento y la astracanada) que como el landismo saca, mutatis mutandi,  lo peor del carácter nacional para cebarse en su ridiculización.

En ambos casos, el español y el inglés, el tema recurrente es de índole sexual y lo que se pone de manifiesto es la inadecuación e incapacidad de los protagonistas para llevarlo a cabo de manera satisfactoria. Pero mientras que en el caso español el protagonista es siempre un hombre del pueblo, en el caso inglés es un aristócrata de acento y ademanes exageradísimos.

Queda así ejemplificada la inutilidad de las respectivas bases sociológicas de cada país (la aristocracia en Inglaterra y el pueblo en España9) y, en consecuencia se certifica –por distintos caminos– la decadencia de ambos.

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  1. Primero por prestar atención a una cuestión técnica del blog que está aún a medio implementar y luego por algunas pequeñas cuestiones domésticas que requerían mi atención.
  2. El término griego κατέχων que se suele transcribir como Kate-chon, Katéchon, kathekon o –en la versión más castellanizada– Katejón se refiere la figura bíblica que se opone al triunfo total del maligno sobre la tierra y que se menciona en la Biblia tanto en Apocalipsis  (Ap 13, 2.4) como en el epistolario paulino (2 Tes 2, 8). Su inclusión en teoría política se debe a Carl Schmitt en “El Nomos de la Tierra” (1950) y de ahí ha ido rodando un tanto anfibológicamente tanto en las páginas de los teóricos como en los discursos de los eclesiásticos (el último de los cuales es el Arzobispo Viganó en su carta abierta del 25 de octubre pasado). Yo, hasta ahora, no me he hecho eco de esta cuestión por ser un tema demasiado arduo y complejo como para abordar en un blog… aunque tal vez más adelante sí diga algo, sobre todo para distinguir esta noción política de otra también de origen bíblico pero mucho más conocida, que no es sino la de salvador.
  3. Desde ese momento y hasta las guerras del siglo XX han instrumentalizado a todos los demás países (el que menos a España que sólo parcialmente sucumbió a esa sibilina política en la Guerra de Sucesión) para ejecutar políticas de guerra a su favor (es lo que se inició con el llamado “stately quadrille” continuó como el “sistema de equilibrio europeo” y terminó en “equilibrio mundial”). Pero a todos los cerdos les llega su San Martín y he aquí que tuvo que ser el primo hermano, EEUU, después de haber caído en la trampa una vez (la Primera Guerra Mundial) ya al segundo intento –y sólo gracias a que en ese momento ocupaba la presidencia uno de los hombres más inteligentes que se han dado en política– descubrió el juego de Inglaterra por el que llevaba doscientos años instrumentalizando en su beneficio a la segunda potencia en cada momento para luchar contra la primera y apuntarse el tanto de salir ella vencedora. Ahora bien, el castigo no por merecido ha sido menos duro porque EEUU, en efecto, no sólo robó el imperio a Inglaterra después de la Segunda Guerra Mundial sino que ha sumido a ese país en el más profundo pozo de abyecta negrura social, moral, política, intelectual y hasta deportiva que imaginarse pueda.
  4. El caso más llamativo de hombre de acción totalmente inmóvil es sin duda el Yago de Othello que siembre se inhibe de hacer cosas y alega estar siempre en el mismo lugar. Y sin embargo su acción es devastadoramente eficaz. ¿Como lo consigue? Muy sencillo, sin moverse un pelo, sólo dándole a la sinhueso, mediante confidencias separadas con cada uno de los demás personajes (Othello, Desdémona y Cassio) mediante los cuales les impulsa a moverse en determinada dirección, al tiempo que hace que los respectivos movimientos de cada uno sean observados e interpretados en el sentido que Yago ha impuesto para cada uno; relato este tejido como una red de araña para atraparles en mutuos malentendidos: “With a little a web as this I will ensnare as great a fly as Cassio”. Othello Act 2 scene 1 William Shakespeare.
  5. Muchos se preguntarán cómo es que alguien que, como yo, despliega muchos conocimientos sobre el mundo anglosajón no usa nunca o casi nunca el gentilicio British en vez de English y para distinguir así entre las “naciones” que integran esas frías islas. Pues está claro, porque la aparente inexactitud de denominar inglés a todo lo que de allí provenga es en realidad de una luminosidad extraordinaria ya que el resto (excepto una parte del pueblo irlandés, no todo) han perdido su dignidad nacional por haber hecho gala de un comportamiento tan cipayo que da vergüenza ajena con lo que el aparente solecismo hispánico de llamar inglés a todo lo que venga de esas tierras resulta sorprendentemente ajustado a la realidad. Y si alguno de los que me leen lo duda, recomiendo que haga el ejercicio de mirar bien bajo la superficie de supuesto nacionalismo británico y encontrará entreguismo inglés.
  6. Y además heredera y deudora de las técnicas ganaderas y estética campestre propias de la dehesa extremeño-castellana y del campo charro salmantino que es de donde procede la cultura del American cowboy transmitida, al igual que el ganado y los caballos, por los españoles de la Nueva España a través del legado mejicano a todos los estados “soleados” que hoy componen el sur de EEUU.
  7. La era dorada de los cowboys apenas duró unas pocas décadas entre el final de la guerra civil y el final de siglo. Son historias y leyendas que surgen en torno a los peligros de la conducción del ganado por tierras supuestamente sin urbanizar (otras veces se arrasaba a sabiendas tierras de cultivo de los perdedores de la guerra, los sureños, y éstos se defendían como podían, es decir, a tiros). La épica cowboy surge justamente de la extraña mezcla entre pastor a caballo y aventurero en esas largas travesías cuajadas de “peligros” donde los indios al igual que los granjeros que veían arrasadas sus tierras de cultivo protestaban por el atropello de esas manadas conducidas desde los territorios del oeste hacia diversos puntos centrales donde se reunía el ganado para mandarlo en vagones de tren al este para su comercialización y consumo. Con la extensión de las redes ferroviarias esas largas aventuras de conducción de ganado se hicieron muy pronto innecesarias (en conjunto el sistema se mantuvo no más de 25 años) pero la épica legendaria del arriesgado cowboy, al contrario, se fue acrecentando y embelleciendo dando a lugar a espectáculos circenses con el tema del Salvaje Oeste de leitmotive como aquellos que protagonizó Buffalo Bill por las ciudades del este. Y así, con la llegada de Hollywood estas leyendas dieron paso al género del western.
  8. Si bien carry on es primariamente un imperativo que impele a continuar, también puede ser un sustantivo escrito para mayor claridad como carry-on que significa follón, lío o desmadre.
  9. Acuérdense de aquello que decía Ortega en su España Invertebrada: “Aquí lo ha hecho todo el pueblo, y lo que el pueblo no ha podido hacer se ha quedado sin hacer”.

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8 comentarios

  1. Juan Jori

    Muy de acuerdo con su análisis: esa sensación da la actitud de Trump. Parece encontrarse en la “fase señuelo” dando a entender que “pasará los trastos” a Biden sin problemas llegado el caso.

    Lo que resulta abrumador es la uniformidad del mensaje de los medios dando por hecho que Trump acepta la derrota o anunciando sólo las demandas que resultan desestimadas. Hay que recurrir a medios minoritarios como Libertad Digital en España, en concreto a la crónica de Elena Berberana, o a You Tube, para encontrar información disidente.

    Espero que su vaticinio sea cierto y que en el momento de “entrar a matar”, a la hora de la acción, el bueno (Mr. Trump) desenfunde antes y con acierto. El reto parece colosal teniendo en cuenta la maquinaria del Ministerio de la Verdad Mundial.

  2. Victoriano Martin lama

    Es maravilloso leerte .Es tal la densidad de conceptos y de cultura que desborda la inteligencia y requiere más inteligencia .Te sigo con fruición y me encantaría que hubiera lugares de encuentro , de participación para aprender y aportar ideas que mejoran al ser humano. Un cordial saludo.

  3. Luis Mena

    Muchas gracias, D. Vicente. Se le echaba de menos. Le contaré una convicción personal: también yo creo que estamos en el fin de los últimos tiempos. La elección de la palabra katechon (katejon) en una persona tan precisa como usted creo que no es casual y nos remite a ello. Me temo que el paralelismo entre Trump y Benedicto XVI es exactamente el mismo, con alguna pequeña diferencia. Los medios de comunicación del mainstream forman parte esencial del golpe de Estado, y por eso, espuria y deliberadamente, dieron por presidente a Biden sabiendo que había cometido fraude. Y por eso no informan de las victorias judiciales de Trump. El golpe de Estado consiste en no informar de la verdad, para que cuando Trump gane en el Tribunal Supremo o por medio de los votos que emitan los Parlamentos estatales ellos puedan decirle al pueblo que ha sido Trump el que ha dado el golpe de Estado (la tradicional “transferencia de culpa” de la masonería y del judaísmo) y echarse a la calle o a una guerra civil. La diferencia es que, en apariencia, BXVI no actuó contra el golpe de Estado que le dieron en 2013 como sí lo está haciendo Trump. Pero en realidad, quedarse vestido de blanco, con todos los atributos papales, en el Vaticano, ya es una actuación que clama a gritos para los que quieran ver. Bxvi es el katejon en el orden religioso y Trump lo es en el político. Cuando mueran ambos se quitará su careta de humildad el falso profeta y se revelará el AC político. Espero no haber sido muy terrible. Pero, como decía Donoso Cortés, en toda cuestión política subyace una cuestión teológica. Y en ésta, más que en ninguna otra. Muchas gracias.

  4. Ana Peña

    Señor Miro, pienso que Trump está disputando un liderazgo clave a nivel mundial a una súper organización diseñada a lo largo de muchos años , cuya base ha sido cimentada concienzudamente con unas provisiones económicas, técnicas y humanas que muy pocos son capaces de cuantificar. Los tentáculos de esta organización se retuercen alcanzando puestos clave en la economía mundial, en la sanidad , en la educación, en la información , en defensa y sobre todo en la política, no haciendo ascos a derechas o izquierdas.
    En España las políticas de un lado y otro, persiguen un mismo fin y resulta evidente aún queriendo mantener sus apariencias.
    La experiencia acumulada, en ocasiones con fracasos , en ocasiones con éxitos, les ha permitido baremar el potencial que tiene la humanidad (en su inmensa mayoría), de permitirles la injerencia en su vida cotidiana y su observancia de la práctica indiferencia con que responde, les ayuda a vislumbrar la capacidad de absorción de toda la basura diaria a la que puede ser sometida y manejada sin inmutarse.
    Supongo que Trump está respaldado igualmente por una gran organización, (de la que no conocemos sus intenciones ), de no ser así, creo que no habría llegado tan lejos.
    No obstante, se ha puesto mucha carne en el asador y van a ir a por todas, atropellando a quien sea menester para cumplir su agenda.
    Pienso que la reacción de políticos del mundo al COVID con esas medidas desproporcionadas y en muchas ocasiones probablemente lesivas para la salud y su utilización para conculcar también las libertades de sus pueblos se debe a esa agenda y me gustaría pensar que la permanencia de Trump en el poder, eliminaría o al menos retrasaría esa deriva.
    No sé pero no parece que vayan a dejarnos vivir tranquilos, aún con un triunfo de Trump ni ahora, ni nunca.

  5. Daniel R. Cardoso

    Aunque se entiende perfectamente lo que quiere decir, desde un punto de vista aristotélico-tomista movimiento y acción es lo mismo: pasar de la potencia al acto. Lo que hacen los enemigos de trump es agitarse de un lado a otro a causa de que este precisamente parece no moverse, lo que muestra, en realidad, su impontencia de que Biden pase de potencial presidente a serlo “actually”.
    En verdad, desde fuera parece bastante sorprendente la histeria colectiva que provoca en los democratas , en los mas-media y en tecnológicas el que Trump no reconozca a Biden cuando sencillamente con la elección de los compromisarios por Frauden (sic) el 14 de diciembre se acabó el juego y lo que diga el destituido es un rabieta de mal perdedor y peor maquillado (como Nixon con Kennedy, vamos).
    En el fondo muestran que dependen de lo que haga Trump y que sin este son totalmente impotentes. En cambio, Trump no depende de ellos y puede dejarlos tranquilamente cocerse en su propia tramp…a.
    Demasiado tarde han caído en la cuenta de que lo que esperaba el neoyorkino es que siguieran a Oscar Wilde: “La única manera de librarse de la tentación (del pucherazo) es ceder ante ella.” Cuando salió Biden la noche de las elecciones a dar la señal de que el algoritmo se había roto (todo dependía de que esto ocurriera y ocurrió) y había que pasar al plan B creyéndose los más listos (jejeje te creías que te iba a salir la jugada del 2016: romper los números y que tu victoria fuera tan aplastante que diera igual el voto por correo y que no nos quedara otro remedio…) y cuando los medios salieron masivamente a la manera de un alud a obligar a reconocer la derrota violentando a las instituciones y al pueblo se cerró la maquina.
    A partir de aquí cuanto más se agiten (intenten ocultar el fraude), mas se hundirán en las arenas movedizas y más se liarán en las cuerdas. Como la araña en la red, esperará a que estén inmovilizados. Solo falta que se activen las órdenes ejecutivas decretadas en el 2018 y será el fin.
    Espero no confundirme.
    If Trump plays well cards, he will have the trump card.

    • Vicente Miró

      Gracias por el nivel de la intervención y es verdad lo que dice pero aquí no hay confusión ninguna porque yo escribo como hombre del siglo XXI donde filosóficamente sí se ha hecho la distinción entre movimiento y acción. No escribo ni como griego ni como medieval (porque no lo soy).

      El mundo aristotélico-tomista no ha visto todavía aparecer los problemas relacionados con la eclosión de la conciencia en el ámbito filosófico cosa que empezará con Descartes y sólo se completará con Husserl. Entre medias será clave la intervención de Brentano que será quien apunte la diferencia entre movimiento y acción al identificar con toda precisión que los movimientos de la conciencia son “aquellos que son constitutivamente transitivos, o sea, que necesariamente contienen una intención o dirección”.

      Todo eso está clarísimo en nuestros queridos maestros de la Escuela de Madrid. Si tiene a mano, por ejemplo “Naturaleza, Historia y Dios” de Zubiri vaya a la pág. 284-285 y verá la historia de la filosofía magistralmente comprimida en dos fases: antes y después de la aparición de la conciencia como problema filosófico.

      • Daniel R. Cardoso

        Le entiendo perfectamente lo que quiere decir cuando habla de la diferencia entre movimiento y acción en este caso. Me deje llevar un poco por ser medievalista.
        Le agradezco mucho su respuesta. Hoy es raro que se pueda debatir ideas con este nivel y con un tono de concordia. Y más si hablamos de política.
        En lo que disiento es en la opinión de que Descartes sea la eclosión de la conciencia como tema filosófico porque, en mi juicio, fue S. Agustín y seguida por los estudios sobre “De anima”, sobre los problemas de conciencia y los tratados místicos de la Edad Media. El principal problema que hay a partir de Descartes, el empirismo inglés y el idealismo alemán del sg. XVII, con antecedentes en la Reforma y el nominalismo, fue la ruptura tanto por el giro que usted cita así como de lenguaje (vg. el significado de “formal” antitético en Aristóteles y hoy) cayendo en el olvido su riqueza. El país que mas resistió a esta ruptura fue el nuestro y pudo incorporar la mayor parte de lo valioso de estas corrientes cuando superaron la modernidad con los autores que cita como se puede ver en la Escuela de Madrid. Como se puede ver también tiene su influencia en la política pero esto da para varios estudios.
        Le reitero mi agradecimiento por sus post, que son de lo mejor en lengua española.

  6. Pedro Pérez

    Magnífica exposición como siempre, señor Miró.
    Exposición que nos transmite la realidad de que el verdadero hombre de acción ha de poseer a la vez que determinación, prudencia.

    Yo añadiría, además, la virtud de la paciencia.

    Quien haya leído a los clásicos grecolatinos (poetas, prosistas y filósofos-un servidor ha devorado a muchos, no obstante ser hombre de “ciencias puras”, ¡menuda estulticia tal división!-) sabrá que Platón (y en general casi todos los socráticos) establece en su “REPÚBLICA ” (ojo, conformación de un Estado ideal según el propio Aristocles que poco o nada tiene que ver con el moderno significado de la palabra, que especifica un régimen político concreto), establece el egregio, decía, cuatro virtudes cardinales: fortaleza, prudencia, justicia y templanza, en contraposición-posterior-con las tres teologales: fe, esperanza y caridad (o amor; “Deus charitas est”).

    Pues bien, tengo que confesar que aun reconociéndole a Platón (apodo que significa “ancho de hombros/espaldas”, para quien lo ignore) ciertas ideas novedosas y cierto mérito indiscutible, mi particular opinión de la “magna obra” (soy más aristotélico-¡qué le vamos a hacer!-) es negativa.

    ¿Por qué? -¡No me acusen de pecado mortal, se lo ruego!-

    Vamos a ver: Platón es Platón en estado puro en la REPÚBLICA, sin ambages. Y he aquí donde surgen los problemas morales y las ausencias/contradicciones intelectuales.
    En primer lugar echa uno en falta que tanto a la sabiduría como a la paciencia no se las catalogue como auténticas virtudes.
    Por otra parte, sus extravagantes opiniones acerca de “lo común” resultan de todo punto inasumibles.
    Y dejando de lado otras cuestiones no menores cual es el famoso mito de la caverna, los tres grados y la misma Teoría de las Ideas, que hace aguas en determinados aspectos, (no ahondo más, pues me extendería demasiado, lo cual no constituye mi propósito) confieso que en pocas obras se aprecia, refulge con tan lata claridad el TOTALITARISMO.

    ¡TOTALITARISMO!

    Aquí deseaba llegar yo, dado que nos sería asaz grato escribiera usted para sus lectores algún artículo sobre ese totalitarismo buenista-progre-globalista y postmoderno, disfrazado de cordero, que silente permea gran parte de la sociedad, adocenándola y envileciéndola. Y por supuesto sobre sus orígenes concretos.
    Además, nos encantaría saber si cree usted factible la más que necesaria reacción soberanista (en mi humilde opinión), así como cuáles piensa usted deberían ser los CAUCES EFICACES que alojaran y condujesen la respuesta popular y la perentoria reivindicación iusnaturalista de la gente de bien.

    No es de extrañar que surgieran personajes abyectos de la talla de Nietzsche o la denominada “izquierda hegeliana”, madre del monstruo marxista y abuela de la ulterior mutación de este en gorgona cultural…o, mejor, Esfinge cultural…

    ¿Estamos todavía a tiempo de frenar al anticristo, cuya máxima expresión es G. Soros? SÍ. Ha leído usted correctamente. No somos pocos quienes esto creemos (algunos amigos míos de elevado nivel académico, por ejemplo, entre tantos).

    Para concluir, felicitarle de nuevo por su extraordinaria descripción del vero hombre de acción, al que nunca deben faltarle las virtudes de la sabiduría y la paciencia. Son seis en total…y casi todas las posee mi admirado Donald Trump.
    Ah, se me olvidaba la perspicacia, virtud también evidente en el líder norteamericano.
    Siete, pues. Como los magníficos de la celebérrima película del oeste. ¡Mire por dónde…! ¡Acabo enlazando de manera indirecta con la historia y desenvolvimiento del género western, estupendamente expuesta por usted! ¡Ja, ja! Le aseguro que no era mi intención.

    En fin, estimado señor Miró, mil gracias por sus publicaciones…y una última petición: déjese ver más por EL GATO AL AGUA, DEL TORO TV.
    Siempre resulta un placer escucharle.

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