Hoy pelea de gallos en el Capitolio con público hasta completar el aforo (entre millón y dos millones según permita la autoridad)

Parte de Guerra 14 • 6 enero 2021

Finalmente hemos llegado al punto en el que los certificados producto de la prevaricación y el engaño van a ser formalmente escrutados en el Capitolio sin que ninguna de las innumerables objeciones presentadas haya sido tomada en cuenta.

¿Cómo es posible? ¿Cómo se concibe que, aún habiendo cientos si no miles de pruebas de todo tipo, no se haya movido una hoja en casi dos meses y medio y el pucherazo esté, aparentemente, saliendo invicto?

He escrito una entrada tan prolija, abigarrada y, más que completa, excesiva para responder a esta cuestión que no la voy a publicar. Veremos si la troceo y se la doy a ustedes en píldoras ya que me parece que esa cuestión es, en sí misma, tan importante o más que lo que finalmente vaya a ocurrir hoy y en días sucesivos. Más adelante lo decidiré.

El caso es que los acontecimientos se me han echado encima y creo que ahora es más importante que dispongan ustedes de algunas claves para comprender exclusivamente los acontecimientos del día de hoy que, en esta ocasión sí, se puede con toda seguridad afirmar va a ser un día histórico en la historia política de EEUU y, por extensión y dada la importancia de todo lo que allí se haga, del resto de Occidente.

Voy a numerar los puntos que creo son los decisivos para comprender lo que está pasando:

  1. Lo primero es que ustedes tengan en cuenta la lamentable indigencia del sistema jurídico-constitucional americano. Si ustedes continúan aferrados al infundio de que la constitución americana es una obra de arte están absolutamente perdidos. Lo mismo que si no despiertan del sueño dogmático de considerar perfecto su sistema jurídico-judical y no afrontan que es un auténtico desastre. Fíjense bien cuál es la situación:
    • Para la elección del Presidente de los Estados es de aplicación el capítulo segundo de la constitución que es de 1789 y la duodécima enmienda que se tuvo que componer en apenas un poco más de una década después de la proclamación de la constitución ante el primer pucherazo y es de 1803.
    • Pero en 1886 se produjo un pucherazo aún mayor al que llamaron “El Fraude del Siglo”1. Como consecuencia de este pucherazo, también protagonizado por el Partido Demócrata, se promulgó una ley llamada “Election Count Act” de 1887 que no tiene rango de enmienda sino de mera ley federal pero que se ha venido aplicando desde entonces puenteando las disposiciones constitucionales.
    • Ayer, inmediatamente después de que Pelosi revalidara su puesto de Presidente de la Cámara de Representantes saltándose la cuarentena de algunos votantes, el Partido Demócrata estableció un reglamento específico para llevar a cabo la sesión de hoy. Ese reglamento contraviene tanto las disposiciones constitucionales de 1788 y 1803 como las de la ley federal de 1887.
  2. La consecuencia de lo anterior es un total desconcierto respecto de lo que va a ocurrir hoy ya que, como he dicho en otras ocasiones, el sistema jurídico anglosajón no es nada claro respecto de la precedencia de unas leyes sobre otras de modo que se mueve en una constante inseguridad jurídica. Para ilustrar este punto apenas dos ejemplos:
    • Tom Fitton, presidente de Judicial Watch –la más activa y prestigiosa asociación de defensa jurídica de signo conservador– ha declarado en numerosas ocasiones su incapacidad para entender qué es de aplicación en la sesión de hoy. Esta es una de ellas.
    • Cuando se ha intentado clarificar la cuestión en los tribunales, éstos se han inhibido como ha ocurrido anteayer con la demanda interpuesta por el senador tejano Louie Gohmert del Partido Republicano para clarificar si la ley de 1887 era inconstitucional y de esta forma aclarar el papel que Pence, al que le corresponde presidir la sesión de hoy, puede tener en la misma. En contra del pronunciamiento del tribunal federal se posicionó no sólo Pelosi sino el propio Pence. El resultado es la rotunda confirmación de… la inseguridad jurídica.
  3. La tercera clave para comprender lo que sucede es el patológico empecinamiento del Partido Republicano por evitar ejercer tanto su poder como la autoridad que legítimamente le corresponde. Tres puntos a considerar aquí:
    • En los siete estados donde se han producido las dobles certificaciones de votos electorales, la mayoría de las cámaras legislativas son de mayoría republicana. Clarificar la cuestión era tan sencillo como convocar sesiones plenarias y votar sobre la lista que enviar hoy al Capitolio. Han tenido dos meses y medio para hacerlo y no han querido hacerlo. Sólo ahora –por presión popular– algunos grupos minoritarios de republicanos están reaccionando y están empezando a pedir aplazamientos y convocatorias plenarias.
    • No puedo evitar comparar este anómalo comportamiento institucional que está mostrando el partido Republicano con el no menos patológico comportamiento que la jerarquía de la iglesia católica2 viene mostrando desde hace décadas en todo el mundo desde sus instituciones centrales hasta sus terminales periféricas nacionales donde una institución de factura protestante –las conferencias episcopales– ha contribuido a obliterar la personalidad y el genio de los obispos particulares, (que es la verdadera tradición católica desde los tiempos de Cirilo, San Agustín, etc.), frente a cuestiones de moralidad y bien común donde su ascendencia y autoridad podría haber sido decisiva en la resolución de determinadas cuestiones. Y sin embargo su actuación ha sido –y es–, como la del Partido Republicano americano, desganada, mínima y para cumplir el expediente (y a veces ni eso).
    • Lo que este comportamiento felón de las instituciones debería tener en cuenta es algo de una gran claridad y perspicacia que yo he aprendido de don Dalmacio y es que

se pierde el poder o la autoridad que no se ejerce

De tal forma que con este comportamiento vergonzantemente cobarde el Partido Republicano se está jugando su propia supervivencia si no es capaz de reaccionar a tiempo3 lo cual significa reaccionar hoy.

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  1. Véase Roy Morris, Jr., “Fraud of the Century. Rutherford B. Hayes, Samuel Tilden, and the Stolen Election of 1876”, Simon & Schuster 2007.
  2. Que no la Iglesia en su conjunto, quede claro.
  3. Sabemos que la Iglesia no puede correr el mismo destino que una institución secular y que, por lo tanto sobrevivirá hasta el final de los tiempos aunque puede que reducida a un reducto mínimo. Lo que también sabemos es que los responsables de estas brutales mermas –los tibios y contemporizadores– tienen reservado el lugar más lacerante y ominoso del infierno de Dante.

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2 comentarios

  1. Daniel R. Cardoso

    En mi opinión y en estas circunstancias Trump es más peligroso fuera que dentro de la Casa Blanca, muchas veces convertida en una jaula de oro.
    Robarle las elecciones mediante el Pucherazo del milenio y además de forma tan evidente para quien quiera verla es convertirlo en un simbolo potentísimo y rompe la falsa relación entre legalidad y legitimidad. Se puede dar la paradoja de que este caso sea similar a lo ocurrido con Andrew Jackson, fundador del Partido Democrata, en 1824 y ganador 1828 cambiando el sistema político. Por cierto, Trump es admirador de este presidente.
    Para mi lo preocupante es la “conformidad” de muchos conocidos con la situación (esta y la de España) siempre que haya una institución o un juez que la avale: vg. la ley de violencia de género no contradice el art. 14 de la CE porque lo confirma el T. Constitucional a pesar de ser una contradicción pura (A y no-A a la vez y en el mismo sentido no puede ser). Al pareces Caesar est supra Grammaticam! Con esto, si no lo dice un juez, no es fraude y si te opones o abogas por la justicia personal (en casos sangrantes como los okupas en las que las instituciones son como el perro del hortelano) eres partidario de la ley de la selva como si la anarcotiranía no fuera peor. Se confunde legalidad y legitimidad, Justicia (Ius) y Cuerpo legal (leges), República y Estado. Eran más sabios los antiguos: leges sine moribus vanae (las leyes sin costumbres son vanas9

  2. Pedro Suenz Pavón

    Estaba ya claro desde el 3 de noviembre que la mafia demócrata se iba a imponer, que iban a comprar a congresistas y senadores republicanos y que Biden seguramente sea confirmado. El peor indicio de ello es que la decrépita Crazy Pelosi haya sido reelegida speaker y ahora adapten los reglamentos a su gusto (esto se ha hecho en Alemania para evitar que la AfD pudiera poner al presidente de más edad en la inauguración de la legislatura). Todos los “demócratas” trabajan así, manipulando la ley según les viene mejor a sus intereses. Salvo sorpresa, Biden será presidente y será el fin de los EEUU como nación.

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