¡Cómo! ¿Que no es Ud. conspiranoico? No importa, los que gobiernan el mundo sí lo son y verá como con tres lecciones, Ud. pronto lo será. Primera lección: «Principios básicos de intervención conspirativa» 1/3

El fin de semana pasado me quedé perplejo cuando en casa de unos amigos oí decir a un sacerdote, conocido exorcista cuyo inconfundible atributo personal son las gafas de culo de vaso, que

no creía en la influencia de los grandes grupos de poder sobre eventos mundiales como la pandemia por considerar tal actuación como un esfuerzo de coordinación «inverosímil» y que es una ingenuidad, igualmente «inverosímil»  pensar que grupos como Bilderberg puedan llegar a ejercer la influencia política que se les atribuye

Me quedé perplejo porque pensé:

¿cómo es posible que este hombre que cree a pies juntillas en la existencia palmaria, real, de seres ultramundanos como los demonios, a los que probablemente pueda nombrar por decenas y clasificar por cohortes, no conceda pábulo de verosimilitud alguna a un hecho estrictamente intramundano y básicamente simple cual es la influencia de unos seres humanos sobre otros?

Cierto que pueda ser algo digno de asombro o sorpresa, de eso no cabe duda. Pero no de manera radicalmente distinta a como cuando uno se maravilla ante, por ejemplo, el hecho de que los faraones, hombres al fin y al cabo, fueran capaces de lograr que miles y miles de otros hombres como ellos entregaran su vida entera a construirles pirámides en las que enterrarse.

¿Es eso inverosímil?

Evidentemente, no.

Porque ha pasado, ha sucedido, y la prueba está en las pirámides mismas (a menos que sea usted adepto a alguna de las varias escuelas de arqueología-ficción y crea que las pirámides egipcias fueron construidas por extraterrestres, en cuyo caso… ¡ande usted con Dios! o mejor, ¡vaya usted a paseo!).

La falsa complejidad del hecho simple de la manipulación de masas tomado como gran fenómeno sociológico

Pero lo cierto es que en estos momentos una mayoría de la población piensa que la sucesión de etapas históricas y la evolución de las mentalidades son parte de un mismo proceso de deriva sociológica ciega e inevitable, rodillo frente al que no cabe más que dejarse aplastar sumisamente porque es, al fin y al cabo, la expresión de la voluntad de las mayorías.

Lo cual se hace tolerable porque nadie, piensan, lo dirige y porque todo el mundo se somete como si de un fenómeno natural se tratara, i.e., como el granizo o una nevada intempestiva: ¿de qué sirve rebelarse?… ese es el nuevo aliento del Espíritu de los Tiempos.

En efecto, después de la subrepticia desaparición de las «filosofías de la historia» haciendo mutis por el foro1, se ha producido su reemplazo no menos discretamente sobrevenido aunque de muy conspicua presencia que consiste en la coyunda antinatura entre opuestos de modo tal que

tanto izquierdas como derechas, continentales y anglosajones, han optado por una suerte de rehabilitación en sordina de una variedad enmascarada de filosofía de la historia basada en un cierto estructuralismo francés ‘a la remanguillé’ como explicación consensuada del devenir histórico.

La nefanda coyunda entre el elegante estructuralismo francés y el zafio filibusterismo anglo

Así han convencido a buena parte de la población de que la sociología forma una especie de engranaje autónomo de insondable complejidad que nos lleva velis nolis como en una alfombra mágica hacia un destino prefigurado por los arcanos que mueven el signo de los tiempos, a los que sólo se accede, aunque siempre de forma parcial (como un oráculo antiguo), merced a los grandes y pesantes «estudios» de la ciencia sociológica que ellos –los sesudos «científicos sociales»– manejan y que de vez en cuando «comunican» a la población2 en acciones que por su endeblez propositiva se parecen más –todo sea dicho– a globos sonda que a tesis en firme.

Pero el sistema que se ha montado colaborativamente entre la cultura anglo y la francesa no sólo tiene esta faz hieráticamente institucional. No sólo da satisfacción a los herederos de aquellos que pretendieron que la «historia se regía por leyes científicas», al igual que el movimiento de los planetas3.

También dispone de un aliviadero que da cancha a un polo «creativo» y desenfadado que forman todos esos que ven «oportunidades de negocio» en los cambios sociológicos y tratan de anticiparlos para «cambiar el mundo» con sus ocurrencias y chorradas pero que, se entiende, están siempre dentro de ciertas líneas o «tendencias» –son fieles a la estructura– pues siempre van en la misma dirección, apuntando a erosionar un poco más el tejido social o a violentar un nuevo aspecto de la cultura tradicional, y –más recientemente, incluso– de la misma esencia antropológica del ser humano como tal4.

La claridad del realismo hispano

Aunque, claro, sabemos ya que el estructuralismo, como todo lo francés, es bello pero muy cansino, unas veces por recargado, otras por rectilíneo (como la vista en la Defense) y otras aún por repetitivo (como el ensanche Haussmann). Y aquí, no cabe duda, lo que le sobra a raudales al estructuralismo son arrobas de complejidad.

Para empezar, fuera sustantivaciones.

Zubiri apunta limpiamente al diáfano hecho, comprensible enseguida por cualquiera, de que lo único sustantivo en el ser humano es el hombre mismo; la persona individual; usted y yo. Lo demás que se quiera poner o decir sobre el hombre estará muy bien o muy mal pero no tiene sustantividad porque no se sostiene por sí mismo, no se basta, no es sustantivo; es adjetival.

Así, sin individuo humano, la sociología se esfuma, desaparece, porque no se puede dar sociología alguna sin el sustrato de un hombre que la contenga y la despliegue a otro hombre y éste a otro y otro y todos ellos al primero de manera retroactiva y reduplicativa.

De modo que es justamente ahí, en esos huecos que se producen entre despliegue y repliegue de esas pequeñas pautas, actitudes y convenciones espontáneas que conforman la «forma de ser de un pueblo» –su ethos– donde aparece la posibilidad de abrir un butrón que posibilite el robo de grandes porciones de ese patrimonio único del pueblo que usted y yo atesoramos en nuestras respectivas sustantividades por el simple hecho de haber crecido en su seno y formar parte de él.

Butroneros del ethos de los pueblos

Es fundamental darse cuenta de que en eso, justamente en eso, en la práctica del butrón sociológico, es en lo que están esos grupos delincuenciales de raíz cultural anglo que no creen en estructuralismos ni mandangas de ningún tipo pero que se envuelven en toda la hojarasca francesa que pueden para mejor colarse por las rendijas de sociológicas de nuestros pueblos.

Y, por su puesto, lo hacen de manera no sólo concertada desde las instituciones internacionales empezando por la ONU y a todos los niveles de la administración sino, con toda la cara, oficialmente –con el BOE como ariete, por ejemplo– desvalijando nuestra forma de ser a través de esos boquetes que abren en el cuerpo social valiéndose de la lanza térmica de la legislación y la palanqueta de la regulación para robar cosas de mucho valor conseguidas a lo largo de muchos siglos mediante la contribución de las muchas generaciones que poco a poco crean un sentir popular idiosincrático compacto y coherente.

La legendaria «smoke-filled room» es donde en el imaginario inglés se producen las conspiraciones, que sin duda tiene muchos visos de realidad porque se refiere a la Smoking Room del parlamento cuya ilustración he puesto en la cabecera de la entrada.

La pasmosa simplicidad con la que operan reflejo de su más absoluta indigencia teorética

La otra tonelada de recargo innecesario que hay que remover de las abigarradas cavilaciones de aquellos que creen imposible la manipulación concertada de masas es el elemento teórico, que para el buen manipulador prácticamente no existe pero que, como buen manipulador que es, hace creer que sí, que cuenta mucho, que no está al alcance de cualquiera dada su tremenda complejidad.

Pero eso no es verdad. La manipulación se basa en principios muy simples que sabe bien todo buen lector de Shakespeare.

Algunos dicen haberlo leído pero si lo han hecho, ha sido con poco aprovechamiento y no lo han asimilado bien. Si lo hubieran hecho lo sabrían perfectamente y no se habrían ahogado en el vaso de agua de sus propias insondables proyecciones que

han dado por supuesto que la manipulación de todo un pueblo requiere grandes informes, estudios, sondeos, calas, proyecciones y especialistas de todo tipo.

No es así en absoluto; el Yago del Othello shakespeariano que es sin duda alguna el modelo más granado de manipulador que ha dado la literatura occidental deja traslucir muy diáfanamente que

lo único que requiere una operación de manipulación es la firme decisión de hacer daño, dotes de observación y, sobre todo, gran capacidad de improvisación para asestar el golpe fatal en el momento oportuno.

Todo lo cual ajusta como un guante a la mentalidad inglesa que es básicamente indolente y reactiva, exactamente lo contrario de lo que proyecta que es laboriosidad e iniciativa.

La cultura política norteamericana, de raíz anglo, va a contrapelo del ethos propio del país que no es anglo, sino germánico

Este es un dato clave que casi nadie maneja pero que constituye una pieza de información capital para entender lo que sucede en EEUU. Es gran motivo de confusión que deben ustedes disipar desde este mismo momento.

Y es que lo que venimos llamando el ethos del pueblo norteamericano, i.e., su «forma de ser» no está alineado con su cultura política pues aquél es germánico, esto es, expansivo, laborioso y pro-activo mientras que ésta –su cultura política– es inglesa, o lo que es lo mismo, recesiva, indolente, taimada y reactiva.

Esto quiere decir que

en EEUU se da una muy notable disfunción entre gobernantes y gobernados,

porque mientras que el americano medio es trabajador y emprendedor y no teme hacer tábula rasa ante el fracaso empresarial, levantarse de nuevo con toda deportividad y retomar su actividad en diversos ámbitos laborales a lo largo de su vida,

la clase dirigente estadounidense es una perfecta inutilidad, no es capaz de hacer nada que no sea «kick the can down the road».

Lo cual, por otra parte, no es ningún secreto como atestiguan estas deliciosas viñetas, mínima muestra que ejemplifica hasta qué punto la cultura política norteamericana ha sido influenciada por la enfermiza costumbre inglesa del remiendo institucional5:

Esta llamativa brecha entre gobernados y gobernantes es, por cierto, el motivo principal de que Donald Trump concite el impresionante tirón popular que, a buen seguro y, si no se da «hecho luctuoso» alguno de por medio, como ya he mencionado en otra entrada, le llevará de nuevo a la Casa Blanca en 2024, pues no olviden que, por muy millonario que sea, es básicamente un tipo popular y, como tal,

Trump ejemplifica como nadie el ethos nacional estadounidense de raíz germánica en su cota más alta de pro-actividad, algo que la indolente cultura anglo de la casta política americana detesta sin medida porque han hecho suya la actitud inglesa de «verlas venir» para contra-actuar en el momento oportuno, que es, justamente –y por la actitud básica de desprecio hacia todo el mundo de la que siempre parten– el momento en que más daño pueden hacer.

La pereza de los políticos junto con la ineficacia del sistema de gobierno está llevando a EEUU al paroxismo en asuntos clave como la justicia, la sanidad o las obras públicas

No sé si ustedes han reparado en ello. Pero si su experiencia de EEUU se circunscribe a pasar por Sardi’s o el Oyster Bar de Grand Central y vuelven de Manhattan con las maletas llenas de regalos «give-me-two» proclamando que «aquello es mágico», le puedo asegurar que también hay gente que abre bien los ojos cuando va a esta auto-proclamada tierra prometida y se da cuenta de lo viejo que está todo, de la carencia de aceras en casi todas las calles, de la peligrosidad de las conducciones «aéreas» (eléctricas y telefónicas), de la falsa amabilidad de la gente que trabaja en el sector servicios y de la ingente cantidad de mendigos que han tomado como por asalto la práctica totalidad de las ciudades grandes.

Y si, además de eso, usted ha tenido ocasión de profundizar un poco en el funcionamiento cotidiano del país se habrá topado enseguida con el elefantiásico número de regulaciones emitidas por varios miles de «agencias» (el número exacto  se desconoce), creadas al albur del político de turno sin control ninguno pero con muy serias atribuciones «ejecutivas» que no presentan una clara delimitación legal de sus funciones sino que

actúan como tentáculos descontrolados del poder ejecutivo6, arrollando y extorsionando al contribuyente si es necesario con total impunidad en aras del ideal patriótico de cumplir determinados objetivos macroeconómicos,

como según parece está empezando a suceder aquí también en España con la Agencia Tributaria, aunque

en EEUU hacen aún más lo que les sale de los cojones, por el carácter defectivo del la justicia anglosajona, hasta que encuentran otra agencia de más alto rango o un abogado de minuta millonaria con más cojones7 aún capaz de pararle los pies8.

Por no decir nada de la constante inseguridad ciudadana y del galimatías de cuerpos policiales con jurisdicciones superpuestas, cada uno proclamando con toda desfachatez un inaceptable sentido patrimonialista de la justicia que pone los pelos de punta cuando dicen aquello de

I’m the law,

frase de lejanas resonancias bíblicas e indudable connotación blasfema pero que NO procede de la Biblia sino del Libro del Mormón («The Book of Mormon») donde estas palabras quedan atribuidas a Dios según el texto escrito en 1830 por Joseph Smith9 que corresponde a la traducción que él mismo llevó a cabo de un texto original en «egipcio antiguo reformado» (?) contenido en unas tablas de oro (en paradero desconocido a la publicación del texto) que un ángel divino –por nombre «Moroni»– le había mostrado enterradas cerca de la ciudad de Palmyra, Nueva York, diez años antes, en 1820.

¿Comprenden?

En fin, ¿qué les voy a contar yo que no sepan muchos de ustedes que viven allí ? (En este blog la mayor parte de los lectores de fuera de España son norteamericanos o viven allí).

Aunque, bien pensado, tal vez sean justamente ustedes –los que viven y trabajan en EEUU– quienes menos se hayan podido dar cuenta de una serie de grandes verdades sobre el sistema, sometidos como muy probablemente estarán ustedes, a la gran presión psicológica del pertinaz autobombo nacional.

Sin embargo, EEUU sí ha sido capaz de concreción de foco pero éste, históricamente, ha obviado el interés del pueblo y ha recaído en la dominación exterior

Por el contrario, la casta dirigente estadounidense, la anti-élite (puesto que no son ejemplo ciudadano en nada), sí ha sabido concertarse eficazmente –aunque no tanto como en su día la inglesa– para montar un sistema de dominación mundial al que recientemente se le está dando el nombre de Orden Liberal Anglosajón (Liberal Anglosaxon Order) y que no es más que un sistema de dominación colonial informal, a imagen y semejanza del viejo sistema talasocrático inglés donde los nodos del sistema reticular no son puertos de mar sino democracias liberales.

Si esto no se entiende a la primera –aunque si le dan un par de vueltas verán lo claro que está– ya lo explicaré mejor en otra entrada.

Mientras tanto quédense ustedes con la más reciente intervención de Henry Kisssinger donde verán una puesta en escena de todos y cada uno de los puntos que acabo de enunciar sobre cómo llevar a buen puerto la manipulación política.«Big ideas» for 2022? Joder, macho, ¿habéis tirado la casa teórica por la ventana, eh? Ya pueden ser gordas, pues

Empezando, por supuesto, por la falta total de armazón articulado de ideas –con que sean «grandes» ya vale– y terminando por el «esperar a ver qué pasa».

Entre medias, eso sí, los consejos decisivos del viejo zorro son de gramática parda:

dar un tratamiento diferenciado a los interlocutores con vistas a que puedan surgir enemistades entre ellos

y sobre todo

«no enemistarse con el contrincante al punto de perder la interlocución con él»,

porque

Kissinger sabe igual que Yago que la mejor baza que puede tener contra Othello es la palabra y las posibilidades de duplicidad que ésta brinda,

con lo que

es mucho más conveniente no perder relaciones sino permanecer junto a él, atento a lo que le pase, como el fiel criado que siempre está pendiente de su amo.

Como Yago explica a su pupilo Rodrigo:

You shall mark
Many a duteous and knee-crooking knave,
That, doting on his own obsequious bondage,
Wears out his time, much like his master’s ass,
For nought but provender, and when he’s old, cashier’d:
Whip me such honest knaves. Others there are
Who, trimm’d in forms and visages of duty,
Keep yet their hearts attending on themselves,
And, throwing but shows of service on their lords,
Do well thrive by them and when they have lined their coats
Do themselves homage: these fellows have some soul;
And such a one do I profess myself. (Othello, act I, sc. 1, 41)

Traducción: Verás no pocos siervos miserables, siempre obsequiosos, de su estado abyecto de servidumbre al parecer prendados, que sirven a sus amos como burros, apenas por la manutención, y cuando llegan a envejecer, se quedan en la calle. Palos merece gente tan honrada. Pero otros hay en cambio que, ataviados con formas y visajes de obediencia, atienden sólo a su provecho propio, que aparentando celo por sus amos, medran a costa de ellos, y en haciendo su agosto, se convierten en señores. Ésta es la gente lista, y de esta especie profeso ser yo mismo.

Para que se den cuenta de lo que digo les pongo como penitencia que se escuchen de pe a pa estos veinte minutos donde

el politicastro vivo que pasa por ser la mente geopolítica más brillante del siglo XX, básicamente no dice nada más que esperar y ver:

Así que ya saben,

la «Big idea for 2022» es… esperar y ver.

Colofón

En esta primera parte he querido mostrar la esencial simplicidad de la técnica manipulativa.

Espere a la segunda parte de esta pequeña serie de entradas donde aportaré los datos que prueban que hace unos ciento treinta años se puso en marcha un grupo de influencia cuyo objetivo fue renovar con protocolos mucho más impenetrables las viejas sociedades secretas adictas a rituales y teatrales ceremonias que se desarrollaron en el siglo XVIII y florecieron en el XIX con graves consecuencias geopolíticas para el mundo entero y en particular para España y su prole americana.

Estos grupos, carentes de militancia formal son mucho más eficaces y pasan más desapercibidos que los anteriores porque, entre otras cosas, actúan de modo tan taimado que no solicitan entrada formal sino que reclutan a quienes necesitan en cada puesto sin que ni siquiera se entere el «fichado» que lleva a cabo su misión sin enterarse.

Ahora, mantienen –eso sí– la misma visión conspirativa de la historia que animó a sus antecesores decimonónicos y la vienen poniendo en práctica con notable éxito desde entonces merced a los inmensos recursos económicos que manejan.

Sus efectos no sólo se han visto en la subrepticia pero sustancial modificación del ethos de los pueblos de todos los países que han caído en su red de influencia sino en la forma en que han ido provocando guerras y sembrando cizaña en el mundo entero.

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  1.   Recibe el nombre de «filosofía de la historia», aparte de la actividad filosófica dirigida a la historia, la idea de que la historia presenta etapas unívocamente ordenadas a un fin cognoscible
  2.   El fárrago de libros blancos, estudios sociales, sociológicos, estadísticos y psicológicos que pululan por los medios de comunicación es enorme, siempre con el marchamo de alguna institución académica, universidad o centro de estudios «especializado», fundación, ONG, etc., etc.
  3.   Los más jóvenes deben saber que durante muchas décadas después de la segunda guerra mundial, los partidarios del materialismo histórico –muchos de ellos profesores y catedráticos de las más prestigiosas universidades– defendían esta tesis en público con todo ardor.
  4.   ¿Cómo si no cabe interpretar la intercambiabilidad sexual que propugnan, por ejemplo?
  5.   A colación de esto me viene a la memoria la expresión que el director de un instituto académico en Oxford empleó una vez en mi presencia para describir el galimatías institucional del mundo universitario inglés: «a little untidy, I have to admit» (un poco desordenado, tengo que admitir).
  6.   Como la ínclita BLM o Bureau ol Land Management de la que ya hablaré en otra ocasión.
  7.   Por cierto esta palabrita, «cojones», es uno de los hispanismos que los norteamericanos han adoptado con más ganas, estando su uso extendido al vocabulario político informal habitual en prensa y televisión.
  8.   Según parece una estructura igualmente deslabazada de la administración obtenida por el crecimiento cancerígeno de cuerpos, agencias y «oficinas» enfrentadas las unas a las otras se dio también en el régimen hitleriano. Véase David Fraser, (De)Constructing the Nazi State: Criminal Organizations and the Constitutional Theory of the International Military Tribunal, 39 Loy. L.A. Int’l & Comp. L. Rev. 117 (2017).
  9.   Behold, I am the law, and the light. Look unto me, and endure to the end, and ye shall live; for unto him that endureth to the end will I give eternal life (3 Nephi 15:9)

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8 comentarios

  1. Sergio Brosa

    Estimado Vicente Miró,
    Muy interesante la entrada. Nada nuevo bajo el sol pero sí mucha información adicional que corrobora lo que muchos venimos pensando de la absurdamente llamada “Ingeniería Social” que no es sino simple manipulación; wait and see.

    En cuanto al pobre Kissinger, ahora ya está caduco ciertamente. A buen seguro cobra por sus actuaciones para no decir nada interesante. Por suerte no nació en EEUU pues hubiera llegado a presidente.

    Y sí, Nueva York está viejo y deteriorado desde hace más de cuarenta años. Eso me sorprendió la primera vez que lo vi entonces.

    Saludos cordiales,
    Sergio Brosa
    Barcelona

  2. Vicente Miró

    ¿Qué tal don Sergio? Me alegro mucho de verle de nuevo por aquí.

    Siempre me trae usted buenos recuerdos de cuando frecuentaba yo Barcelona en la época del Regine’s y el Up & Down, mucho antes de que la ciudad pivotara hacia Maremagnum. Entonces sólo nos acercábamos por allí para ir al Siete Puertas a tomar la bullabesa, la pantagruéliza mariscada o –mi favorito– el plato más humilde, la «butifarra amb mungetes» con el postre «del Sr Don Paco».

    En cuanto a EEUU, creo que es fundamental hacer la distinción entre gobernados y gobernantes y empezar a ver también a los anglosajones como pueblos oprimidos por su clase política.

    Fíjese que esa visión se desprende inmediatamente a poco que se fije en los que participan en la televisión RT que por mucho que sea rusa opera como una especie de casa de acogida o de arca de Noé para un gran número de periodistas disidentes políticos de Inglaterra, EEUU, Australia, Sudáfrica y Canadá.

    Un saludo y hasta pronto, VM

  3. Lourdes Cabezón

    Nunca he estado en Estados Unidos, pero solo con ver sus últimas películas y compararlas con las de los años 50-60 ya se puede constatar la decadencia físico-psiquica, y por supuesto que ellos son las primeras víctimas, sin estado que les cuide ni se preocupe de ellos desde los tiempos por lo menos por lo menos de Cromwell, por no decir de Enrique VIII. Y es que donde no hay, no hay

    • Vicente Miró

      La verdad que yo le estoy cogiendo miedo al país. La deriva totalitaria que está tomando me impone mucho.

      Me alegro de haber tenido ocasión de ir cuando la cosa aún no era muy grave. Veremos lo que depara el futuro. Saludos, y gracias por su contribución, VM

  4. Daniel R. Cardoso

    Excelente aportación y escrito. Le felicito.

    Si es el exorcista que sospecho, ya tuvo una fuerte polémica con el celebérrimo en estos temas P. Amorth sobre si existían reuniones masónicas y luciferinas en el Vaticano. Por supuesto, el que tenía razón fue el P. Amorth, otra cosa es exigir pruebas que no existen y ni pueden existir: ninguna mafia va al notario para autenticar sus acuerdos con sello público ni levantan acta de sus reuniones con un interventor.

    Los que tenemos algo de formación clásica e histórica nos sorprende lo de conspiranoico y conspiranoia (palabras de invención española, por cierto) cuando si hay algo que salta en cada página son las conjuras, conspiraciones, juramentados, etc.:

    Desde la famosa «Conspiración de las Bacanales», narrada por Tito Livio ( Historia de Roma (Ab urbe condita). Libro 39, 8-19) con su tabla de bronce de época incluida. Por no hablar de la de Catilina, las de Tácito y así hasta hoy. Hasta la etiología confirma las conjuras entre los simios… pero, claro, a muchos no les interesa descubrir el teatrito y montan un nuevo traje del emperador con lo de conspiranoico, sobre todo si se basa en teorías y reflexiones serias, no en marcianitos (que las promocionan entonces por detrás).

    Además de las formulas aquí dichas, la manipulación de masas se fundamenta en cosas tan simples como que las aplican los prestidigitadores (poca gente sabe que los libros del mago Tamariz son estudiados por la Cia. Sobre el temar: Graham Jones, «Trade of the Tricks: Inside the Magician’s Craft») y estafadores desde hace milenios.

    He aquí algunas que pueden parecer de Pero Grullo pero no lo son:

    -Hacer mirar a otros lados del que nos interesa mediante palabrería.

    -Apabullar para que no analicen y dar sensación de realidad a la representación.

    -El genial dictum de Quevedo: Si quieres que las mujeres te sigan, ponte tú delante de ellas y te seguirán.

    -Mal me quieren mis comadres porque les digo las verdades, bien me quieren mis vecina porque les digo las mentiras.

    -El principio de Rubalcaba: ni una buena acción ni una mala palabra.

    Finalmente, un principio que los anglosajones han convertido en un arte. Fue formulado por el actual Papa y ya denunciado por Donoso Cortés:

    -Ustedes pongan los presupuestos, que yo sacaré las conclusiones. O como decía el extremeño: Ponéis tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias.

    Siempre la gente se ríe de los que caen en los timos de la estampita y otros tan simples sin darse cuenta de que la solución no es creerse más listo, ya que caerás tarde o temprano, sino lo que dijo Segismundo en la Vida es Sueño tras el desengaño:

    «Mas, sea verdad o sueño,
    obrar bien es lo que importa.»

    Todo nuestro teatro barroco es una denuncia de esto, denuncia de los males catastróficos que traería la modernidad y que no fue escuchado por Europa y de sus soluciones.

    • Vicente Miró

      Genial, qué bueno el toque erudito con foto de la tabla y todo, fantástico, Cardoso. Me ha encantado.

      Gran sentido del humor, también, con lo que está cayendo –o a punto de caer– como perseveren en la irresponsabilidad quienes llevan las riendas del mundo.

      Las conspiraciones siempre han estado ahí para hacerse con el poder, desde luego, pero lo que padecemos en nuestra época es distinto. Lo que quieren es robarnos la forma de vida, las actitudes, los pensamientos, las costumbres, cosa que no se había dado nunca antes en la historia pues los tiranos se contentaban con pedir dinero o con robar y exigir sumisión.

      Pero ya se ve que estos sistemas de parlamentos de «liberal» sólo tienen la liberalidad con la que gastan nuestro dinero y que están resultando más totalitarios (controladores de la mente) a fuer de despóticos (por la legislación) que el peor tirano (el que se impone por la fuerza). ¿No le parece?

      Aunque yo sé de alguno del que no sacarán nada, ¿eh, Cardoso? A usted desde luego no le van a engañar. Y a mí tampoco. Un saludo, VM

      • Daniel R. Cardoso

        Lo de la Tabla de las bacanales iba con segundas contra el gremio de los historiadores siempre tan solícitos en negar las conjuras y cambiarlas por pseudoleyes históricas. Sin esa Tabla se hubiese puesto en solfa en testimonio de Tito Livio y aún hoy se intenta minimizar el testimonio del historiador patavino sobre esta conspiración.

        Pero hemos tenido la inmensa suerte con el asesinato de Kennedy de la antigüedad (causó tal conmoción que duró hasta los tiempos de Nerón): el de Germánico, hermano del emperador Claudio y padre de Calígula. Testimoniado en los «Anales» de Tácito, siempre se ha sospechado del historiador por muy parcial contra los césares. Sin embargo, el descubrimiento de otra tabla en nuestra patria con el decreto del Senado contra Pisón atestiguó la veracidad de lo narrado.

        Aquí la tabla.

        Aún así, todavía se niega a pesar de tener los sacrosantos sellos oficiales ante los cuales se postran de hinojos. Y tras esta pequeña excursión pedantesca por la antigüedad (muy necesaria en estos tiempos) pasemos a lo mollar.

        Siempre humor, como nuestros antepasados, como el gran Muñoz Seca cuando iba a se fusilado o Tomas Moro, muestra de humanidad, coraje y esperanza. Además pone a todos esos personajillos endiosados en su verdadero lugar y como decía un famoso escritor argentino: la guasa es el peor corrosivo.

        Si, hay un cambio cualitativo de las conjuras (con juramentos) de antaño a las conspiraciones de hogaño (que respiran juntos, que tienen un mismo espíritu).

        Hay un libro que mezcla humor y una historia de todas las utopías (que bien vio todo siempre Tomás Moro y que tradujo el inteligente Quevedo): «El sueño de la razón produce monstruos» de Rino Cammilleri. Todas son lo mismo: una minoría gnóstica, la que sabe, ha de gobernar al rebaño humano de forma total para alcanzar la sociedad perfecta.

        El modelo anglosajón ha rizado el rizo con el sistema parlamentario: Nadie se puede oprimir a si mismo ni pedirse cuentas ni negociar consigo mismo ni ser su propio tirano y ha roto el pacto tácito entre gobernantes y gobernados dando poder absoluto a aquellos. Para eso se vota cada cuatro años a los tutores de la población.

        Ya vio Costa que más democráticas y respetuosas con la soberanía nacional eran las costumbres populares que las leyes evacuadas por esos parlamentos «representativos» que las destrozaban a su interés.

        Por intentar completar su magnifico artículo, hay dos pasos antes del «esperar y ver» anglosajón:

        -Poner los presupuestos para conseguir las consecuencias deseadas. En esto no hay esfuerzo inútil. Usted sabe lo magníficos lógicos que son que hasta se separaron filosóficamente del continente por este tema (polemicas de los analíticos contra continentales y viceversa).

        -Hacer que esos presupuestos se vean como naturales, irreversibles, inevitables, determinados por las fuerzas de la historia y la evolución. Tampoco en esto hay inversión inútil. Convertirlos en creencias en vez de ideas hasta volverlas invisibles.

        Una vez conseguido esto: esperar y ver, que cuando esté madura la fruta esta caerá en el cesto y cualquier mal movimiento puede llevar al traste la inversión. Solo se ataca con golpe certero cuando lo contrario puede desbaratar los planes o ser inasimilable.

        Engañan pero más se engañan, al final ¿qué han conseguido con sus ansias de poderío? Nada grande, digno y bueno. Otros derrotados en su lucha por causas nobles podrán decir que falló su fuerza pero no su intención. Como d. Quijote, que acepta su derrota pero no el mentir sobre una verdad:

        -Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo , y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad.

        Porque el éxito o fracaso no es la vara con que Dios mide a los hombres ni lo que da razón a las cosas sino el amor que hizo al sol y las otras estrellas. Y esto no lo tienen y les condena a la nada.

        Un saludo.

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