Confirmado: “Obama es el jefe golpista”

Quién está detrás 3 • 5 dic 2020

Obama es el capataz del golpe contra la nación norteamericana que se puso en marcha en la madrugada del día 3 de noviembre pasado; es el jefe en el teatro de operaciones de este vasto y ambicioso plan del que estúpidamente se jactaba Biden en uno de sus seniles achaques cognitivos.

Pero, quede claro, en ningún caso Obama puede ser el mandamás o el cerebro gris ni –aún menos– el genio en la sombra que mueve los hilos; no tiene entidad. Para eso hace falta ser mucho más “apolíneo” y menos pasional, más comedido y taimado y en Obama la esbeltez no es constitutiva sino episódica (aunque tenga pinta de boy de revista1) pues en realidad es un personaje de rechonchez báquica2 ya que, como el dios Baco, está consumido por las pasiones y de entre ellas una en particular: el odio a Trump.

Ciertamente Obama ha sido el principal y más esforzado “operativo”3 del golpe ya que de su singular biografía, que en su día analizaremos por estar llena de detalles muy significativos4, se desprende que posee en grado superlativo la principal cualificación buscada en el mundo de las agencias de inteligencia y objeto principal de detección en todas las entrevistas al puesto de espía, que es el resentimiento5. Obama está corroído por el resentimiento que se origina de la experiencia vital de estar entre grandes y ser pequeño. Es un sentimiento que comparten todos los grandes traidores, tanto en la vida real como en el drama o la novela6.

Entonces, si Obama es sólo un jefecillo, ¿quién es el verdadero jefe, el jefe supremo? –podría con toda lógica preguntarse alguien

Y aquí la respuesta no puede ser sino aparentemente esquiva –aunque no lo sea–: “Nadie”.

En este tipo de golpes sólo se pueden identificar personas en los grados medios y bajos de la estructura, y el hecho de que esto sea así obedece a dos motivos, uno trivial y otro chocante.

El motivo trivial es obvio:

los de arriba se esconden utilizando su poder y dejando expuestos a los de abajo

Bien. Pero eso no es lo esencial,

lo esencial de las estructuras contemporáneas de conspiración es que realmente carecen de cabeza visible7

Las conspiraciones contemporáneas no necesitan cabezas visibles y eso es lo chocante; sólo hacen falta los mandos intermedios y “el espíritu”8 de la conspiración. Tampoco se necesita un organigrama jerárquico, salvo en algunas acciones “de comando” muy concretas.

Por lo demás,

la jerarquía en las conspiraciones modernas es parte del “espíritu” y no es rígida o mecánica sino fluida u “orgánica”9

Obama está bastante alto en la jerarquía pero no deja de ser un mando intermedio.  Sin duda él habrá tenido que ver en el establecimiento de algún jefecillo que sea el que ha coordinado esos “esfuerzos concertados” (coordinated and concerted efforts) a los que ha hecho referencia Giuliani de los que Biden estaba tan orgulloso en su shakespeariano desliz freudiano tan lúcido como estúpido10.

Pero explicar la estructura donde se asientan los artífices de este golpe es un gran reto intelectual porque no hay metáforas disponibles11 y entonces uno se ve obligado a dar muchas explicaciones donde es fácil perderse y hacer que los demás se pierdan también. Tardaré un poco en explicarlo y me costará bastantes entradas pero creo que al final se entenderá (es por lo que en su día abrí la carpeta “Quién está detrás”).

La confirmación de la responsabilidad de Obama en todo este tinglado viene de la mano de un general que desde hace unos días está filtrando a la opinión pública datos de capital importancia relativos a la participación en el golpe de potencias extranjeras. Me refiero al general McInerney que ha sido objeto, además, de lo que creo es la única aportación periodística digna de tal nombre en un medio español.

El artículo en cuestión es el aparecido en Libertad Digital  antes de ayer firmado por la periodista Elena Berberana. He dicho que es el único artículo periodístico digno de la profesión porque no es un refrito de agencias ni un regurgitado de otros periodistas sino que se basa en una fuente directa (la entrevista que le hizo Brannon Howse en televisión) y que, además, está bien leída (aunque se deja algunas cosas esenciales supongo que por órdenes superiores como el llamamiento a que Trump asuma poderes especiales; por cierto, lo que tengo que decir a este respecto ni se lo imaginan ustedes; estén atentos). En fin, la entrevista original en video se puede ver aquí en su totalidad (no se puede adjuntar sólo el video ni verlo en YouTube, si la quieren ver han de ir necesariamente a la página del medio).

Pero mucho más reveladora es otra entrevista, también de McInerney, aunque ya no con un periodista sino con el activista/influencer Charlie Kirk12 cuyo video adjunto a continuación. Tiene muchísimo interés, mi recomendación es que lo vean en su totalidad.

En esta entrevista el general relata cómo Obama, cegado por una soberbia inaudita, viene llevando una vendetta personal contra Trump por lo menos desde 2011, cuando en una cena de la asociación de periodistas (la misma Associated Press que ha tenido –y está teniendo– una participación espectacular en el golpe de estado del día 3 de noviembre).

En dicha cena, cuyo video es ya el último de esta entrada, el entonces Presidente de los EEUU se permitió lanzar el ataque personal más inmoderado contra un individuo del público (Trump) que está en los anales. Y todo porque a este mulato de más orgullo que talento le sentó mal que Trump se sumara al coro de aquellos que por aquellos días exigían al presidente que presentara al público su partida de nacimiento.

Pues bien, parece que en efecto, la bromita le salió cara a Obama porque, según Roger Stone (uno de los más cercanos colaboradores de Trump en aquellos momentos previos a la presentación de su candidatura a la presidencia), este episodio de escarnio gratuito llevado a cabo por Obama fue lo que definitivamente inclinó la balanza de la decisión trumpiana, hasta ese momento un tanto titubeante, en el sentido de saltar al ruedo a luchar por la nominación presidencial.

Y una vez ya como presidente, recordemos las consecuencias para el expresidente mulato pues no hay que olvidar que Trump ha fulminado –literalmente– el “legado” de la presidencia Obama que es como los americanos llaman a la manera en la que a los presidentes les gusta aparecer en las enciclopedias (llamar historia a eso sería un exceso) con lo que Trump se hizo acreedor de nuevas y renovadas iras obamitas.

Obama fue también el inductor principal de lo que se ha llamado the rolling coup –que es el equivalente de nuestro “golpe a cámara lenta” (perpetrado desde las instituciones catalanas, que son pate del estado, contra el estado central y el rey)– y que consistió, igualmente, en una rebelión institucional de parte de las instituciones del estado contra su más alta magistratura, la presidencia.

Así las cosas, parece ser que a partir de un determinado punto Obama decidió dedicarse en cuerpo y alma a la tarea de destruir a tiempo completo a Donald Trump. Para mejor llevar a cabo esta misión decidió instalarse permanentemente en la misma capital, Washington DC, siendo el único expresidente desde el propio George Washington que ha adoptado tal proceder (bueno de hecho, en el caso de Washington la cosa fue al revés: le montaron la capital donde él vivía).

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  1. Tanto en los entornos de profesor universitario, activista o estadista este hombre desentona. Para que Obama se funda en íntima unión con el entorno hay que imaginárselo de comparsa de Celia Gámez en camisa rumbera de amplias mangas y agitando las maracas, una en cada mano.
  2. Apolo, dios griego de la belleza masculina representa también el despego aristocrático e intelectual del mundo y sus pasiones. Baco, por el contrario, el dios griego del vino y la orgía, simboliza la concupiscencia y la entrega inmoderada a las pasiones. El primero que trajo esta dicotomía al mundo del pensamiento fue Nietzsche en un famoso ensayo que presentó al término de sus estudios filológicos.
  3. El término operative es el que ahora se usa para llamar a los agentes o espías de toda la vida. Es un cambio de nomenclatura dirigido a blanquear la actividad, como llamar “agencias de inteligencia” a lo que no son sino centros de espionaje.
  4. Por ejemplo, como el héroe wagneriano Sigfried, Obama ha tenido tres padres putativos.
  5. John Perkins en su famoso libro “Confessions of an economic hitman” desvela que los mejores espías son siempre aquellos que tienen algo contra el mundo y se quieren vengar de él. Como aquellos famosos Cambridge Five que, gracias a estar reduplicativamente resentidos –por ser homosexuales y de clase media en un entorno tan hipócrita como clasista– llegaron a convertirse en los mejores espías dobles de la guerra fría.
  6. Desde el Yago de Othello o Edmundo de King Lear, pasando por el caso de los espías ingleses mencionados antes y, desde luego, Judas, el traidor por excelencia
  7. En el pasado se daba justamente lo contrario; se necesitaba una cabeza visible para galvanizar las fuerzas de la conspiración.
  8. El espíritu no es aquí un fantasma sino el concepto hegeliano de espíritu (aquello que tiene capacidad para auto-determinarse) que en la obra de Hegel puede llegar a configurarse para mover tanto a los tiempos (las épocas) como a los pueblos.
  9. Todo esto se irá viendo poco a poco con el debido detalle a lo largo de las entradas del cuaderno “Quién está detrás”.
  10. Que los locos aciertan en su desvarío es sabiduría popular de todos los tiempos que Shakespeare explotó magistralmente sobre todo en el Lear.
  11. La cognición humana es, como sabía nuestro buen Ortega, fundamentalmente analógica y, en consecuencia, la metáfora ocupa un lugar central en nuestra manera de ver y explicar las cosas.
  12. Otro de los escándalos mayúsculos de la profesión periodística en España es que no tienen ni la más remota idea de los cambios que están ocurriendo en su propia profesión. También en esta ocasión, ya lo siento, habrán de esperar ustedes, pero les aseguro que en algún momento haré una auditoría a los medios de este país aunque con ella me condene a las tinieblas exteriores de MacLuhan, (ya saben aquel que decía que uno es un desgraciao en la vida si no ha tenido quince minutos de gloria en la tele).

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7 comentarios

  1. Sergio Brosa

    Efectivamente, Obama no fue el primer presidente negro. Pero si el primero de color porque es mulato; mestizo. Y no está confirmado aún que naciera en Hawaii.

  2. Alfonso Valcárcel

    Brillante!!

  3. Daniel R. Cardoso

    Una explicación posible del fenómeno la puede dar el P. Castellani sobre el fariseismo y su persecución del justo. Comprese los grados que da este autor y sustituyase por democracia (siguiendo a Donoso Cortes: los problemas políticos son fundamentalmente religiosos):
    1) La religión se vuelve meramente exterior y ostentatoria; 2) La religión se vuelve profesión y oficio; 3) La religión se vuelve instrumento de ganancia, de honores, poder o dinero; 4) La religión se vuelve pasivamente dura, insensible, desencarnada; 5) La religión se vuelve hipocresía, y el ‘santo’ hipócrita empieza a despreciar y aborrecer a los que tienen religión verdadera; 6) El corazón de piedra se vuelve cruel, activamente duro; y 7) El falso creyente persigue a los verdaderos creyentes con saña ciega, con fanatismo implacable.
    En esta página hay información interesante sobre la relacion de Obama y el mundo de Saul Alinsky (antecedente de los Antifa y BLM): http://www.nodulo.org/ec/2018/n182p08.htm

    • Vicente Miró

      Esto está muy bien visto. Estoy totalmente de acuerdo con su reflexión, la estructura es exactamente la misma.

      No cabe duda de que la perspicaz visión de Donoso (que, desgraciadamente, se asigna casi siempre a Carl Schmitt) es de lo más fecunda.

      Me gustaría saber en qué lugar de la obra de Castellani está ese análisis de la persecución del justo. Tengo “Su majestad Dulcinea”, “Lugones”, “La catarsis católica…” y “Critica literaria”. Supongo que si me pongo a buscarlo lo encuentro pero si lo tiene a mano le agradecería la referencia.

      En cuanto al artículo de Nódulo, otra gran referencia. Aquel que no sepa las influencias del pensamiento de la izquierda radical en Pablo VI y el Concilio Vaticano II que lea este artículo con detenimiento y hasta el final.

      Yo, desgraciadamente, “mortal cosa son io, fattura humana”, estoy limitado de tiempo y energías y no puedo dar abasto a todo lo que me gustaría desarrollar, con lo que en esta ocasión no diré que “en breve lo trataré en una entrada” pero quede dicho que, indudablemente, hay dos instituciones eclesiásticas –el Papado y la Curia– que tienen una gran responsabilidad en todo lo que está pasando. Es una responsabilidad grave y culposa y no es una responsabilidad reciente sino que se remonta a esos años aciagos de la década de 1960. Y es una responsabilidad que recorre TODA la institución papal desde entonces, papado tras papado, TODOS ellos conniventes con “el mundo” en distintos grados de implicación, error y culpabilidad.

      Muchísimas gracias por una más que valiosa aportación.

      Saludos cordiales, VM

  4. Ana Peña

    ¿Es descabellado pensar que Obama goza de los favores de Larry Fink y es por esto que tiene el apoyo incondicional de todas las empresas afiliadas de una u otra forma a BlackRock y entre las cuales está un gigantesco aparato que alcanza a los cuatro poderes de casi todos los estados?
    Porque Larry Fink fue asesor de Donald Trump y en agosto de 2017, se fue al no querer Donald avenirse a sus propuestas, o al menos esa es mi impresión.

    • Vicente Miró

      No. No es en absoluto descabellado; es más, tiene todo el sentido porque Fink es el prototípico “activist CEO”, o sea que hace política desde su puesto del consejo de administración. En realidad todos los grandes CEO de una forma u otra lo hacen pero a Fink, además, le encanta con esa circular que manda todos los años arengando a sus colegas CEOs del mundo.

      Y no hay contradicción alguna en el hecho de que Fink haya sido asesor de Trump y se haya mantenido cerca de él incluso después de 2017 (Bloomberg daba la noticia en mayo de este año de que Trump estaba siendo asesorado por Fink) y que ahora, en noviembre, haya pedido junto con algún otro magnate que Trump acelere la transición a Biden. Eso quiere decir que está, en alguna medida, en el golpe y, por lo tanto, está próximo a Obama que es el jefe de la pista como escribí la semana pasada.

      No hay contradicción porque la coherencia de esta gente no está en la teoría la moral ni el ideario político. Eso les da lo mismo. Lo que les importa tampoco es la cuenta de resultados de un año u otro (en eso traicionan a sus accionistas). Les importa su propia cuenta de ingresos pero sobretodo les importa el poder y la influencia que da la apertura de nuevas industrias. Lo que quiero decir no son nuevas “fábricas” sino nuevos sectores industriales. A ese nivel lo único que satisface es abrir (y dominar) todo un nuevo sector industrial. Ahora, por ejemplo están con los coches eléctricos que no hacen ninguna falta porque hay más petróleo que nunca, pero ellos se han empeñado en ello y al final la gente tragará con los coches eléctricos (que contaminan más que los de gasolina porque cuestan más energía convencional de producir). Ahora, yo no pasaré por ese haro; yo ya he dicho que a mi me enterrarán como a un faraón en mi Mercedes V8.

      Cuando el golpe militar a FDR que describo en una de las entradas se vio muy claramente que los grandes magnates no tiene preferencia por un sistema político u otro. Primero intentaron dar un golpe militar para montar un estado fascista que era lo que estaba de moda entonces (estamos hablando del año 1934, es decir Hitler acababa de llegar al poder y su prestigio era enorme y en EEUU también). El golpe les salió mal y luego, al hablar con FDR se dieron cuenta de que podían conseguir lo mismo o mejor con sistemas democráticos en todo el mundo y es lo que hicieron. Al general Butler lo dejaron unos y otros abandonado como si estuviera loco (de hecho eso es lo que dijeron) y no dieron pábulo a que sus denuncias de golpe eran ciertas.

      Pero la cosa no arranca ahí. El lugar de origen de la actual tradición golpista de los magnates del mundo arranca en la Inglaterra de 1688 cuando fuero capaces de expulsar al rey legítimo y traerse uno de fuera (holandés) que aceptó el trono con la condición de hacer la guerra a Francia. Es decir, la mal llamada élite (en realidad no responden a la definición precisa de élite) inglesa de final del XVII traicionó a su país por los intereses de otro país (Holanda) igual que ahora han hecho con China.

      Lo más probable es que Fink haya intentado “reconvertir” a Trump a su sistema mundialista, o sea, convertirlo en un nuevo FDR y al ver que esto era imposible han montado este monumental golpe en donde están TODOS metidos hasta las cejas (menos el pueblo que somos todos los demás –clase media y clase trabajadora se están fundiendo– a los que hay que excluir a aquellos ilusos, verdaderos cipayos y mamporreros del poder, que están en el golpe por un sueldo, más o menos alto, pero un sueldo. Son los que forman la clase funcionarial corporativo-intitucional de las grandes empresas e instituciones internacionales amén de los partidos).

      ¿Le vale la respuesta?

      Saludos cordiales y gracias por preguntar, VM

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