A ver si así se entiende: “El Presidente de EEUU no representa al pueblo, sino a los estados de la unión”

Raíces históricas 2 • 12 dic 2020 •

Desde que en una entrada el 12 de noviembre, hace justo hoy un mes, escribí explicando cuál iba a ser el camino por parte de Trump para la recuperación de la Casa Blanca después del golpe de 3 de noviembre, insistí siempre en una cosa y es que la última palabra no la tiene el Tribunal Supremo sino las cámaras legislativas de cada estado.

Pero esto es algo que parece ser no entra en la mollera de nadie en España porque una y otra vez, en todos los comentarios, en todas las noticias, en todas las tertulias, se sigue  dando por hecho, una y otra vez,  que este era un problema judicial que resolvería el Tribunal Supremo de EEUU.

La última de estas obstinadas obcecaciones, por cierto, bien reciente, de anoche mismo, apareció en la televisión que tiene a gala informar mejor que nadie de lo que está pasando en EEUU cuando su mandamás y máximo oráculo –siempre fallido pero siempre encantado de haberse conocido–, confundía –una vez más– el problema americano asimilándolo a un recurso constitucional cuando, en todo caso y como mucho, habría sido una disputa contractual entre estados. Pero a estas horas (2:30 de la mañana del día 12) ni siquiera eso porque hace una hora que se ha dado la noticia de que el tribunal no ha aceptado mediar en el caso).

Y es que en España no entra en la cabeza que el sujeto de la unión que forman los EEUU no es el pueblo americano sino los estados que son las entidades preexistentes a la constitución y no la nación como en España.

Vamos a ver, todo se reduce a leer correctamente. La constitución española dice en sus primeras líneas:

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de…

Aquí vemos que se da a la perfección el típico bucle constitucionalista moderno donde la nación es a la vez sujeto y objeto del documento.

Pero lean ustedes las mismas primeras líneas de la constitución americana y ¿qué encuentran? Algo muy diferente. Esto:

We the People of the United States, in Order to form a more perfect Union, establish Justice, insure domestic Tranquility, provide for the common defence, promote the general Welfare, and secure the Blessings of Liberty to ourselves and our Posterity, do ordain and establish this Constitution for the United States of America.

¿Y qué significa esto? Pues, claramente, un documento muy diferente pues aquí la reflexividad del pueblo que se otorga a sí mismo unas normas no se da directamente sino a través de las entidades preexistentes de los estados. No dice simplemente “We the people” sino “We the people of the United States (…) do ordain”.

La cuestión fundamental es ver que el sujeto “We” que ejecuta la acción del verbo “do ordain” no lo hace desde desde sí mismo sino por ser de los estados porque el “We” no es un “we” cualquiera sino un “we-of-the-united-states”

O, dicho de ora forma,

El bucle constitucionalista típico por el que un sujeto se erige en objeto de su acción y se otorga a sí mismo una constitución en el caso americano es de los estados, no del pueblo; el pueblo no es el protagonista de la constitución, sino los estados. El pueblo sólo es un protagonista vicario, secundario o indirecto a través de su pertenencia a alguno de los estados

Tengo que destacar que en la tradición hispana de constitucionalismo que se abre con “la Pepa” (la constitución de 1812 así llamada por haberse proclamado el día de San José) no se da ese fenómeno de la reflexividad munchauvesca1.por el que un sujeto se erige en objeto para sacarse de la manga unas normas que se autoimpone.

Fíjense bien en el prólogo de “La Pepa”:

En el nombre de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, autor y supremo legislador de la sociedad. Las Cortes generales y extraordinarias de la Nación española, bien convencidas, después del más detenido examen y madura deliberación, de que las antiguas leyes fundamentales de esta Monarquía, acompañadas de las oportunas providencias y precauciones, que aseguren de un modo estable y permanente su entero cumplimiento, podrán llenar debidamente el grande objeto de promover la gloria, la prosperidad y el bien de toda la Nación,decretan la siguiente Constitución política para el buen gobierno y recta administración del Estado.

Aquí, en esta primera constitución española (cuarta después de la americana, la francesa y la polaca) se ha hecho caso omiso de la descarada suplantación del pueblo por las cámaras enmascaradas como nación  que se llevó a cabo en Francia en el famoso “Juramento del Juego de la Pelota” de 1789 y que ha dado lugar al constitucionalismo moderno de corte continental.

Lo que se aprecia en el texto hispano es la claridad lógica de un documento que obtiene su legitimidad de Dios en tanto que supremo legislador en cuyo nombre actúa una cámara (Las Cortes) que es trasunto de los nacidos en el seno del pueblo o Nación (pero que no se confunde ni se presenta como la nación misma) y que, mediante la cualidad típicamente política de la Prudencia, desea completar el legado histórico de la Leyes Antiguas para mejorar la condición de la Nación entera y además se reconoce que todo esto forma una estructura distinta de la nación que es el Estado. Aquí no hay ni sombra de Munchausen. Todo es claridad y precisión donde cada cosa está en su sitio en un esquema lógico perfectamente diáfano.

♦♦♦

Pero volviendo al tema de EEUU. Hace apenas unas horas  que se ha dado la noticia del rechazo del Tribunal Supremo de EEUU a admitir a trámite la querella de Tejas contra los cuatro estados a los que Tejas acusaba de haber permitido que determinados oficiales administrativos tomaran decisiones que sólo las cámaras de sus estados podían haber tomado. Y lo que el Tribunal Supremo ha argüido para no involucrarse es que, aunque hubiera motivo de protesta por parte de Tejas en denunciar a estos estados, el tribunal no puede admitir a trámite la demanda porque no tiene solución o remedio (remedy) que ofrecer.

Con lo cual devuelve la pelota a los estados y a sus cámaras legislativas para que sean ellas las que procedan con lo que marca el contrato entre estados llamado Constitución de la Unión y, si los estados, no están de acuerdo, que usen las cláusulas de ese contrato (la Constitución).

Se ve así que, aunque se usen las mismas palabras, Constitución no significa lo mismo aquí en España que en EEUU. Aquí es el vértice del sistema legislativo y el Tribunal Constitucional como cancerbero suyo tiene autoridad máxima para resolver cualquier cosa. Pero allí, al nivel de los estados no, porque

en el nivel estatal la Constitución de EEUU es un mero contrato entre iguales (los estados)

Tampoco la Constitución de EEUU es la máxima norma para establecer cuestiones internas de elección de cómo los estados han de “inspirarse en los votos ” (pues nada más que eso es lo que son las elecciones del pueblo a la presidencia) para que sus cámara escojan a los Electores-Compromisarios que –ellos sí– elegirán al Presidente.

Veamos el texto exacto del “contrato” constitucional en lo tocante a la elección presidencial (Article I Section II):

The executive Power shall be vested in a President of the United States of America. He shall hold his Office during the Term of four Years, and, together with the Vice President, chosen for the same Term, be elected, as follows

Each State shall appoint, in such Manner as the Legislature thereof may direct, a Number of Electors, equal to the whole Number of Senators and Representatives to which the State may be entitled in the Congress: but no Senator or Representative, or Person holding an Office of Trust or Profit under the United States, shall be appointed an Elector.

Eso en cuanto a la elección por los estados de los Compromisarios. Ahora, en cuanto a la elección del presidente por esos Compromisarios, el texto vigente es el de la XII Enmienda:

(…) in choosing the President, the votes shall be taken by states, the representation from each state having one vote; a quorum for this purpose shall consist of a member or members from two-thirds of the states, and a majority of all the states shall be necessary to a choice

Es decir que, se mire como se mire el Presidente de los Estados Unidos es, como su nombre indica, presidente de los estados de la unión; representa a los estados y sus intereses y es elegido por una cámara efímera o colegio cuyos miembros los nombran las cámaras legislativas de cada estado.

El voto popular no es, pues, decisivo en el nombramiento del Presidente sino meramente indicativo porque el Presidente de EEUU no es el representante del pueblo sino de las cámaras legislativas de los estados que son las que se identifican con los estados soberanos ya al modo francés (en el que la nación queda suplantada por la asamblea nacional) o al modo inglés (en el que directamente se otorga la soberanía a la cámara misma sin más zarandajas2).

El Presidente de EEUU no es, pues, en los términos estrictos que marca la constitución el representante del pueblo americano; lo es de las cámaras legislativas y esas cámaras legislativas de cada estado (o legislatures) son la verdadera sede de la soberanía de un modo u otro3. Claro que es una soberanía cruzada, en conflicto, porque los estados tienen su soberanía y las cámaras federales la suya pero eso es producto del engaño por el que se llevó a cabo la construcción de la unión federal, lo que se llama the Convention of 1787 cuyas difíciles circunstancias describí en una entrada anterior.

Pero lo que sí está claro es que el diseño de estado que los llamados founding fathers4 no se centraba en la presidencia como hoy parece percibirse sino en las cámaras, en el poder legislativo que era el que realmente parecía a ojos de los founding fathers el verdadero poder.

Por lo tanto, lo que ahora nos parece esencial de la política, el poder ejecutivo, cuando se fundó EEUU era simplemente una función menor, representativa y ceremonial como la de un rey republicano. En los famosos papeles llamados Federalist entre Madison y Hamilton, este tema se aborda, junto con tantos otros. Hamilton era partidario de elegir un presidente vitalicio y eso nos da una idea de lo que se esperaba de él, una función meramente protocolaria.

Madison fue partidario de elección periódica pero estuvo de acuerdo con Hamilton, como todos los de su generación, en que la figura del presidente no era importante. Fíjense esta cita de los diarias de sesiones de la convención que dedico a mi maestro don Dalmacio:

Experience had proved a tendency in our governments to throw all power into the legislative vortex. The executives of the states are in general little more than Cyphers5; the legislatures omnipotent”. 6.

He dicho que se la dedicaba a don Dalmacio para sustentar ante él, una vez más, mi tesis de que es falso pensar en los países de common-law la legislación no está desarrollada ni tiene un papel fundamental. Creo que difícilmente se podría encontrar una cita de personaje más cualificado que este y de fecha tan temprana para avalar mi punto de vista.

Pero, sea como fuere, para terminar incluyo una cita de este libro de Michael Nelson donde se pone manifiesto que lo que deseaban los redactores de la constitución es una figura independiente del Congreso (al que sí consideraban representante directo del pueblo) que pudiera defender los intereses de los estados frente a las instituciones federales. Por eso se descartó la propuesta de elección popular que propugnaba James Wilson. La negrita es mía:

Independence from Congress was the immediate practical need, yet the need was based on the close connection between legislatures and popular opinion. Because insufficient independence from public opinion was the source of the concern about the legislatures, the Founders rejected James Wilson’s arguments on behalf of popular election as a means of making the president independent of Congress. Executive independence created the conditions under which presidents would be most likely to adopt a different perspective from Congress on matters of public policy. Congress would be dominated by local factions that, according to plan, would give great weight to constituent opinion. The president, as Thomas Jefferson was to argue, was the only national officer “who commanded a view of the whole ground.” Metaphorically, independence gave presidents their own space within, and their own angle of vision on, the polity. According to the founding theory, these constituent features of discretion are required by the twin activities of executing the will of the legislature and leading a legislature to construct good laws to be executed, laws that would be responsive to the long-term needs of the nation.

The Presidency and the Political System 11th Edition Page 27 Michael Nelson 2018

De modo y manera que el Presidente de EEUU lo es, como su nombre indica, el presidente de los estados, no de los pueblos y su función en Washington DC es la de un coordinador de los intereses de los estados frente a la legislature popular o federal.

Por eso no se le llama “Presidente del Pueblo Norteamericano” ni “Presidente de la Federación de EEUU”. Su nombre es el que es por una buena razón y es que representa a los estados de la unión frente a la federación.

  1. El barón Munchausen es un personaje real que vivió en Baja Sajonia en la primera mitad del siglo XVIII y que protagonizó muchas historias fantasiosas de sus “hazañas bélicas” como participante en las guerras contra los otomanos de la década de 1740. Ha pasado a la historia de la filosofía como paradigma de la reflexividad imposible pues su historia más famosa es que en cierta ocasión, habiendo caído en un pozo profundo, consiguió salir  estirándose de las orejas (otros dicen que de los pelos).
  2. Esto se ha visto clarísimamente con el Brexit en todo el tiempo en que la cámara de los comunes no le ha dado la gana llevar a cabo el mandato del pueblo y llevar a cabo la ruptura con la UE. Fue necesaria una convocatoria de elecciones para renovar la cámara y aún a sí, esta segunda cámara tampoco está muy por la labor agrumentando, con razón, que en Inglaterra la soberanía no está en el pueblo sino en la cámara de los comunes.
  3. De ahí que el famoso “rule of law”, lejos de ser “una conquista democrática” con la que los pueblos anglosajones han obsequiado al mundo es una pura filfa, un auténtico tocomocho cuyo resultado neto es despótico puesto que es un sistema de dominación mediante leyes que no emanan del pueblo sino de las oligarquías que controlan las cámaras. “The rule of law” tiene su sentido y merece elogio si esas leyes emergieran del pueblo realmente, pero no es así. Porque la pervivencia del derecho consuetudinario en los países anglosajones o common law parece apuntar a en esa dirección pero, en realidad, su fuerza es mínima en comparación con la potencia legislativa de las cámaras y la inmensa, abrumadora producción regulatoria de las “agencias”. Sé perfectamente que esto suena muy extremo pero fíjense ustedes en todas las leyes que se están pasando en el mundo entero: leyes que no sólo que violentan el ethos propio de los pueblos sino que hasta violentan la propia naturaleza humana. ( Véase la entrada sobre las diferencias entre los cinco formas históricas de dominación política de los pueblos: tiranía, despotismo, absolutismo, autoritarismo y totalitarismo.)
  4. Expresión inventada por el presidente Harding con la que éste ha pasado a la historia a falta de otra cosa ya que su “legado presidencial” es de los más exiguos.
  5. Cyphers aquí significa “cero a la izquierda”, es decir nada de nada. La expresión viene de que cypher es guarismo o cifra pero también cero.
  6. The Records of the Federal Convention of 1787, 4 vols. (New Haven, CT: Yale University Press, 1966), vol. 2, 35, 22, 32.

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5 comentarios

  1. Daniel R. Cardoso

    Se está cumpliendo todo lo que usted dijo y además con fundamentación razonada.
    Respecto a la Pepa es de interés para los lectores la crítica a dicha constitución que hizo el jurista suizo Von Haller en la época (se editó en España en 1823) y, sobre todo, a sus principios. En mi opinión son de una lucidez sorprendente. Aquí un artículo interesante: http://fundacioneliasdetejada.org/wp-content/uploads/2015/04/FR-08-P-013-037.pdf
    Y sobre la Nicolasa, es una Carta Otorgada, además mala (podrían haber modernizado la de 1869), por nuestro Establishment. Ni hubo mandato constituyente ni cortes constituyentes porque las elecciones de 1977 no se convocaron como tales si no ordinarias. Esta circunstancia las hace nulas de origen.

    • Vicente Miró

      Muchas gracias por esta valiosa aportación, Daniel. Más adelante comentaré algo más sobre la Pepa y el constitucionalista español.

      En cuanto al texto del 78, totalmente de acuerdo: es una carta otorgada. De hecho tengo una entrada sin enviar del día 6 con ese tema pero no quise hacerla pública por no aguar la fiesta a mucha gente y por el riesgo que corre España de ir a algo mucho peor pero tal vez más adelante lo haga. (También tengo otra sobre la Inmaculada que tampoco he enviado).

      Saludos y muchas gracias de nuevo, VM

  2. José Ignacio Centenera Jaraba

    Extraordinariamente claro, Vicente. Siempre se aprende algo nuevo contigo en lo referente a EE.UU.

  3. Vicente Miró

    Muchísimas gracias, José Ignacio.

    Te lo agradezco mucho porque no quiero extenderme indebidamente sobre temas muy teóricos ya que sé que estos días se me lee sobre todo por información de lo de Trump.

    Pero, al mismo tiempo, el blog y mi vocación no es periodística sino teórica. Así que si gusta de verdad me alegro mucho.

    Un abrazo y espero nos veamos pronto, Vnte

  4. Pedro Escolano

    Aclaraciones más que interesantes. ¡Gracias!

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